
Por Luis del Val
4 de junio de 2026La ministra de Sanidad o es torpe, o es autoritaria o, peligrosamente para todos nosotros, es las dos cosas a la vez: torpe y autoritaria.
Sólo en esa circunstancia se puede enviar al Consejo de Ministros el borrador de un Estatuto con el que no están de acuerdo los médicos. Sólo siendo torpe y autoritaria se puede admitir el voto de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras -con una afiliación de médicos casi ridícula- y no aceptar la representación mayoritaria de los médicos, y admitir que, en nombre de los médicos, voten los sindicatos de Enfermería.
El desprecio a los médicos es total. Y, encima, las posibilidades de que en el Congreso se apruebe el Estatuto son improbables, porque hay partidos políticos que no creen que un camillero y un médico sean iguales.
Pero la torpe y autoritaria ministra de Sanidad sigue adelante. No va a lograr su propósito, pero conseguirá que se alargue la huelga, que las listas de espera aumenten, y aumente también el desprestigio del Gobierno del que forma parte.
El fracaso es acorde con el autoritarismo y la torpeza.