
Por Medicina Responsable
11 de mayo de 2026La salud es la principal preocupación de la mayoría de los españoles. Y no es por capricho, sino por raciocinio y necesidad: si no estamos sanos, es difícil que podamos trabajar en las tareas que nos encomienden.
La salud no es de derechas, ni de izquierdas, sino una aspiración legítima, que nos sirve de base para organizar nuestras vidas. Y causaría un asombro mundial que se descubrieran que, España, fuese el único país del mundo, donde hubiera partidos políticos a los que no les importara la salud, y se manipulasen las circunstancias que se producen, alrededor de la Sanidad, para convertirlas en argumentos electorales.
Nos asombra, y nos surge un desprecio profundo, observar cómo una torpe gestión se convierte en carroña que pueda alimentar a los buitres en cualquier campaña electoral.
Desestimar y postergar a una comunidad autónoma, como Canarias, sobre la que se iba a llevar a cabo la operación de rescate de los presuntos enfermos de hantavirus, fue de una rudeza incomprensible. Sostener la arrogancia sobre los representantes de los isleños, como si se tratara de un concurso de zoquetes, donde el Gobierno central deseaba ser el campeón, hubiera sido hasta divertido, de no ser porque el rifirrafe elevó las cotas de atención más allá de nuestras fronteras, logrando dos cosas: primero, que la población española se intranquilizara; y, segundo, que una operación, que no hubiera merecido tanta atención informativa, se convirtiera en noticia internacional, lo cual -lógicamente- perjudicará los intereses turísticos de Canarias, porque ya sabemos que un turista huye de cualquier lugar donde existan, o puedan existir, problemas de salud.
Por si fuera poco, en la campaña de las elecciones andaluzas, la ex ministra de Hacienda, mete sus manos manchadas de favoritismo con el separatismo catalán, en la salud de los andaluces, que parece que están todos en peligro, a no ser que sea ella quien gane las elecciones, y les devuelva su salud amenazada.
Es repugnante esta manipulación de algo tan delicado, y nos muestra que algunos políticos ya están adoptando el malévolo principio del “todo vale”.
Y si eso es así, si no tienen respeto a la salud, es muy probable que eso produzca una reacción contraria, porque la obscena manipulación no tiene demasiados partidarios.