
Por Medicina Responsable
8 de octubre de 2026Prevenir un infarto u otras complicaciones cardiovasculares no pasa únicamente por controlar la tensión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo o mantener unos hábitos de vida saludables. La vacunación puede convertirse también en una herramienta de prevención, especialmente entre las personas mayores y los pacientes que ya padecen una enfermedad cardiovascular.
Así lo han defendido varios expertos durante la mesa ‘Herramientas de prevención: ¿qué podemos hacer por los pacientes más vulnerables?’, celebrada en Santiago de Compostela en el marco del 48º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
La razón está en la relación existente entre determinadas infecciones y el riesgo cardiovascular. La respuesta inflamatoria que provoca una infección puede favorecer mecanismos como la inestabilidad de las placas de ateroma o un incremento del estado protrombótico y contribuir así a la aparición o descompensación de eventos cardiovasculares, especialmente en personas que ya presentan un riesgo elevado.
Esta relación ha sido analizada en el documento de consenso “Prevención cardiovascular integral: el papel de la vacunación en el adulto mayor con enfermedad cardiovascular”, elaborado por un panel multidisciplinar de 15 expertos de Medicina Familiar y Comunitaria, Cardiología y Vacunación y publicado en la revista científica Medicina de Familia-SEMERGEN.
No todas las vacunas cuentan actualmente con el mismo nivel de evidencia respecto a sus posibles beneficios cardiovasculares. La vacunación frente a la gripe es la que dispone de datos más sólidos en relación con la reducción de eventos cardiovasculares, especialmente entre los pacientes de alto riesgo y después de haber sufrido un episodio cardiovascular agudo. “Tenemos que avanzar hacia una visión más amplia de la prevención cardiovascular. La vacunación no debe entenderse únicamente como una herramienta para prevenir infecciones, sino también como una medida que puede contribuir a proteger especialmente a las personas mayores y a los pacientes con enfermedad cardiovascular”, ha señalado Esther Redondo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Infecciones, Migrante, Vacunas y Actividades Preventivas (IMVAP) de Semergen.
Una idea en la que coincide Vivencio Barrios, cardiólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal y miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de Semergen. “En los pacientes con enfermedad cardiovascular, la prevención no puede limitarse al control de los factores de riesgo clásicos. Sabemos que determinadas infecciones pueden actuar como desencadenantes de nuevos eventos o descompensaciones, especialmente en las personas de mayor riesgo”, explica.
En el caso de las vacunas frente a la enfermedad neumocócica, la Covid-19, el virus respiratorio sincitial (VRS) y el herpes zóster, la evidencia sobre una reducción directa de los eventos cardiovasculares es todavía más limitada. No obstante, los expertos señalan que su capacidad para prevenir infecciones y reducir hospitalizaciones permite considerarlas dentro de una estrategia preventiva global, siempre de acuerdo con las recomendaciones indicadas para cada paciente.
En este nuevo enfoque, Atención Primaria ocupa una posición especialmente relevante por el seguimiento continuado que realiza de las personas mayores y los pacientes con enfermedades crónicas. Los especialistas proponen aprovechar los contactos con el sistema sanitario para revisar tanto los factores de riesgo cardiovascular como la situación vacunal.“En los pacientes más vulnerables, cada contacto con el sistema sanitario es una oportunidad para revisar la prevención”, ha señalado María Fernández de Prada, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Álvarez Buylla de Mieres. “Integrar la vacunación de forma sistemática en el seguimiento de estos pacientes nos permite anticiparnos a complicaciones y avanzar hacia una prevención más completa y personalizada”, añade.
Para conseguirlo, los expertos consideran necesario reforzar la coordinación entre Atención Primaria, Cardiología y Salud Pública y establecer circuitos compartidos que permitan mejorar las coberturas vacunales y trasladar las recomendaciones científicas a la práctica clínica.
El objetivo es avanzar hacia un concepto más amplio de prevención cardiovascular que, junto al control de la hipertensión, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, la alimentación y la actividad física, tenga también en cuenta la prevención de aquellas infecciones que pueden precipitar complicaciones en los pacientes con mayor riesgo.