
Por Medicina Responsable
10 de abril de 2026Si algo caracteriza a la 13ª edición de las Jornadas Nacionales de Residentes y Tutores organizadas por Semergen es la adaptación a las nuevas necesidades de los profesionales sanitarios. Por ello, en un contexto de aumento de agresiones a médicos, no podía faltar en este encuentro formativo una ponencia sobre cómo actuar ante una situación violenta, tanto verbal como física, en un consultorio.
Y quién mejor para impartirlo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. “Lo primero y más importante es dejar claro que nosotros siempre recomendamos a los médicos denunciar los hechos, aunque ni siquiera se haya llegado a las manos”, explica Adolfo Granados, agente de la Guardia Civil de Salamanca que acostumbra a impartir este tipo de charlas en los centros de salud de su ciudad. Junto a él, su compañera en el cuerpo Ana Martín.
Durante la ponencia, se ha trazado un perfil aproximado del agresor que suele protagonizar este tipo de incidentes porque, según el agente Granados, "la mayoría tiene los mismos rasgos". Según ha explicado, se tratar de un varón, en muchos casos el propio paciente o, en menor medida, de un familiar. A menudo presenta escasas habilidades personales y sociales, dificultades para el control de impulsos y una marcada tendencia a actuar de manera poco reflexiva. No es de extrañar, además, que acuda acompañado a la consulta y que tenga un bajo nivel de conocimiento, tanto de la normativa como del funcionamiento de los servicios sanitarios. Todo ello, en conjunto, contribuye a una percepción errónea de sus derechos y de las consecuencias de una conducta agresiva.
"Una de las medidas que más evade a este tipo de sujetos son los carteles informativos", ha explicado, haciendo referencia a las señalizaciones que ya han empezado a ponerse en centros comerciales y consultorios advirtiendo a los agresores de que cualquier amenaza o coacción al personal será denunciada. "En Andalucía ha quedado demostrado que ha conseguido frenar hasta un 50% de los casos".
Respecto a los consejos sobre cómo actuar ante una situación de violencia, los agentes consideran que es fundamental evitar desde el primer momento cualquier indicio de conflicto. “Desconocemos hacia dónde puede evolucionar una situación de violencia, ya sea verbal o física. La siguiente acción solo la conoce el agresor”, ha advertido el Guardia Civil. En muchos casos, ha añadido estos episodios están protagonizados por personas bajo los efectos del alcohol, drogas o en estados de elevada agitación, lo que incrementa el riesgo. Además, ha recalcado el efecto preventivo del “boca a boca de las denuncias”. "Cuando trasciende que en un centro de salud se ha solicitado la presencia policial, los potenciales agresores tienden a mostrarse más cautos las siguientes veces que acudan al médico".
Durante la sesión, también se han detallado los signos que pueden alertar al médico de un ataque inminente. Entre ellos, un lenguaje alterado, tono elevado, gestos amenazadores o intentos de enardecer a otros usuarios. A nivel corporal, destacaron posturas como sacar pecho, adelantar el cuerpo o abrir los brazos para ocupar más espacio, conductas que pueden anticipar un aumento de la tensión.
Si la situación de violencia se llegara a producir, los agentes han recomendado mantener la calma en todo momento, practicar la escucha activa y permitir que la persona exprese su malestar. Asimismo, han subrayado la importancia de mantener una distancia de seguridad de entre uno y un metro y medio, "Esta medida equivale al alcance de un brazo porque, si dejamos el espacio de un brazo y el agresor lanza un ataque contra nosotros, seguramente no nos llegue a dar". Otra pauta fundamental es no afrontar la situación en solitario. "Avisar a un compañero y, si es posible, abandonar la consulta con cualquier pretexto puede evitar males mayores. Si el agresor se queda solo y causa daños materiales, siempre será preferible a una lesión personal”, ha explicado el agente Granados.
Respecto a la posición corporal, se ha recomendado adoptar lo que el agente denominó "posturas neutras", es decir, que no comprometan una rápida reacción ante una posible agresión. Entre estas se encuentran mantener las manos a la altura de la cintura, ya que tener las manos en los bolsillos o los brazos cruzados puede dificultar la capacidad de respuesta.
Finalmente, los agentes han alertado sobre la disposición inadecuada de muchas consultas médicas. "La existencia de una única puerta de entrada y salida puede dificultar la evacuación en caso de incidente", explicaba Granados. Por ello, ha recomendado organizar el mobiliario de forma que el profesional sanitario se sitúe siempre más cerca de la salida que el paciente, así como evitar dejar a la vista objetos potencialmente peligrosos, como tijeras, pinzas o elementos decorativos que puedan ser utilizados como armas improvisadas.