
Por Clara Arrabal
8 de abril de 2026La vida cada vez se mueve más rápido. Ahora, los smartphones albergan más capacidad de almacenamiento que la memoria humana y los trasportes acercan con más facilidad a las personas, aunque parezca que seamos nosotros los que estemos más distantes y desconectados. Es irreversible: la tecnología y las formas de vivir han modificado a gran velocidad todo aquello que nos rodea. También la salud, la sanidad y la Atención Primaria (AP), que cada vez sufre más problemas para adaptarse a esta vorágine debido a un problema fundamental: el envejecimiento de los profesionales y de los pacientes.
En este contexto, este 12 de abril, con motivo del Día Mundial de la AP, Medicina Responsable ha querido visibilizar la importante labor de los médicos de familia por adaptar su atención a las necesidades actuales con un análisis sobre cuáles son los nuevos retos de estos profesionales y de qué manera ha cambiado el trato con el paciente. ¿Siguen demandando el mismo tipo de atención? ¿Han cambiado las patologías más comunes? ¿Y el perfil de los pacientes y los médicos?
"Hace décadas vivimos un gran proceso de consolidación, pero en los últimos años ha coincidido la disminución de inversión destinada a los consultorios, la escasez de los recursos, la falta de formación y la ausencia de protocolos integradores. Todo ellos rematado por la cronificación de las patologías, que es el mayor problema que enfrentaremos en unos años, provocado por el envejecimiento de la población", explica a Medicina Responsable José Polo, presidente de Semergen, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.
Según los datos presentados en la jornada APDate 2026 de Semergen, más de la mitad de la población padece una enfermedad crónica y, entre los mayores de 65 años, la multimorbilidad afecta al 40% de los hombres y al 44% de las mujeres.
A este respecto, Polo explica que la formación continua de los médicos de Atención Primaria es clave para responder a este gran reto. "Mantenerse al día permite ofrecer una atención más eficaz, cercana y sostenible, con un efecto directo tanto en la calidad de vida de los pacientes como en el buen funcionamiento del sistema sanitario", explica.
Además del aumento de la cronificación y el envejecimiento, otro de los rasgos comunes de los pacientes es su mayor demanda en el plano de la salud mental. Tanto es así que en el último año, uno de cada cinco acudió al médico por este motivo. Es decir, que el 18,2% de la población ha necesitado consultar en los últimos 12 meses a su médico de cabecera por malestar psicológico o emocional.
Además de los pacientes, las necesidades y los perfiles de los médicos de familia también han ido cambiando con el paso de los años. "Está claro que hay un porcentaje muy elevado de profesionales de 60 años. Esto supone un problema en el relevo generacional, aunque también está llegando gente joven, con ilusión, y esto supone una renovación", explica José Polo, aunque hace hincapié en que "hay una gran falta de previsión respecto al relevo generacional".
Sin embargo, no solo la edad es un problema para los profesionales, también su falta de confianza y seguridad en el sistema en el que trabajan. Según el estudio ‘El Médico de Familia en España’ presentado por la Organización Médica Colegial (OMC) el pasado mes de junio que analizó casi 2000 respuestas extraídas de encuestas a médicos, el 75% declara sentirse desprotegido y poco respaldado por la administración sanitaria, lo que pone de relieve la necesidad urgente de medidas estructurales que fortalezcan su reconocimiento, seguridad y condiciones laborales.
Además, el 20% está descontento (dato que se agudiza en el entorno urbano), solo uno de cada cuatro afirma poder conciliar su vida familiar y laboral, y apenas el 34% considera suficiente la dotación diagnóstica, señalando una falta de inversión continuada. "La falta de planificación, de inversión y de planes estructurales claros son obvios", dice Polo. "También de un consenso nacional porque la gestión del sistema sanitario público está cedida a las comunidades autónomas, y se debería crear un acuerdo entre todas liderado por el Ministerio de Sanidad para que no haya diferencias entre ellas. Aunque, como ciudadano, yo lo creo muy difícil porque no hay espíritu constructivo", añade.