
Por Medicina Responsable
22 de abril de 2026El debate sobre los roles de género vuelve a agitarse con datos que apuntan a un regreso de ideas tradicionales machistas entre los hombres jóvenes. Un estudio internacional realizado con 23.000 personas en 29 países concluye que un 31% está de acuerdo con que una esposa “debe obedecer siempre” a su marido y que un 33% cree que el marido debería tener la última palabra en las decisiones importantes.
La encuesta, elaborada por Ipsos junto con el Global Institute for Women’s Leadership de la King’s Business School de Londres, refleja además una brecha generacional: los hombres jóvenes aparecen más inclinados que los “baby boomers” a respaldar ese tipo de afirmaciones. En el grupo de mayor edad, el apoyo cae al 13% en la idea de “obediencia” y al 17% en la “última palabra” dentro del matrimonio. La diferencia también se observa por sexo: entre las mujeres jóvenes, el porcentaje que apoya la obediencia baja al 18%, y entre las mujeres “baby boomer” al 6%.
Más allá de la pareja, el estudio identifica otras actitudes ligadas a guiones de género rígidos. Casi una cuarta parte de los hombres jóvenes (24%) considera que una mujer “no debería parecer demasiado independiente o autosuficiente”. Y en el terreno sexual, un 21% cree que una “mujer de verdad” no debería iniciar nunca el sexo, frente al 7% de hombres “baby boomer”. También aparece la sensación de que “se les exige demasiado” a los hombres.
En paralelo, el informe subraya que lo que la gente cree que “la sociedad espera” no siempre coincide con lo que piensa personalmente. A escala global, un 31% dice que en su país “se cree” que los hombres deberían tener la última palabra en el hogar, aunque solo un 21% está de acuerdo con ello. Este desfase, según la directora del instituto, Heejung Chung, es preocupante: “Nuestros datos revelan una brecha entre las opiniones, mucho más progresistas, y lo que la gente imagina que la sociedad les exige”.
En esa línea, la sexóloga y experta en relaciones, Ana Lombardía, de la empresa Womanizer, sitúa parte del fenómeno en el consumo de las redes sociales: “Los hombres jóvenes están creciendo en un entorno digital saturado de mensajes polarizados sobre género, sexo y relaciones”, y advierte de que hay discursos que convierten la autonomía femenina en amenaza “como si cuando las mujeres ganan libertad, los hombres perdieran algo”. A su juicio, las redes también “pueden reforzar guiones de género muy rígidos” que asocian masculinidad con dominación y feminidad con pasividad, aunque matiza que esos mensajes “dicen más sobre lo que genera engagement en internet que sobre lo que realmente funciona en una relación”.
La experta añade que, en consulta, escucha con frecuencia el deseo de dinámicas más equilibradas de lo que sugieren algunos mensajes virales: “A hombres heterosexuales les gustaría que sus parejas iniciaran la intimidad más a menudo. Quieren sentirse deseados y compartir la iniciativa”. Y apunta otra clave: la búsqueda de seguridad en un contexto incierto.
La directora del instituto que realizó el estrudio, Heejung Chung, finaliza con que visibilizar esa distancia entre lo que se cree “que toca” y lo que la mayoría realmente piensa puede ayudar a corregir la percepción social y favorecer modelos más igualitarios, “vinculados a mayor felicidad, relaciones más sanas y mejor bienestar” para hombres, mujeres y familias.