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“Algo está fallando; se necesitan más protocolos de prevención del suicidio en los centros escolares”

Tras la dimisión del equipo directivo de un instituto de Valencia con 15 alumnos con conductas suicidas, el psicólogo Iván Vinuesa, incide en la importancia de mejorar los protocolos antisuicidio

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“Algo está fallando; se necesitan más protocolos de prevención del suicidio en los centros escolares”

Por Gema Puerto

24 de febrero de 2023

Ocurre todos los días. Una chica que sufre depresión y tiene que ser supervisada por sus profesores en el baño para que no se autolesione. Un menor de 14 cuyos padres acaban de divorciarse y es agresivo. Otra chica de 12 que sufre problemas de anorexia y que es vigilada en el comedor permanentemente para que coma. Los profesores, orientadores y psicólogos de algunos centros escolares e institutos están desbordados con los problemas de salud mental que sufren sus alumnos y, a pesar de que quieren seguir los protocolos pertinentes para este tipo de casos, ya no pueden más.

Sin ir más lejos, el equipo directivo del Instituto de Educación Secundaria La Moreria ha presentado su dimisión ante la Consejería de Educación Valenciana. ¿El motivo? El desamparo que sufre el centro por parte de la Generalitat Valenciana, en plena ola de problemas de salud mental y con 15 alumnos con el protocolo por conductas suicidas o autolesiones activado.

Pese a que el centro ha solicitado de forma urgente recursos como profesorado terapéutico o de atención domiciliaria para prevenir y controlar los casos más graves, las ayudas no llegan. Medicina Responsable se ha puesto en contacto con el centro escolar, pero han declinado hacer cualquier tipo de declaración.

Cómo ayudar a alguien en riesgo suicida

“Es muy importante no juzgar a la persona en riesgo suicida y no considerar sus peticiones de ayuda como meras llamadas de atención. No hay que ignorar las señales, y no tener miedo de preguntar cómo se sienten. Hay que conseguir que la persona con este tipo de ideas se sienta escuchada y, también, es necesario que quién esté a su cuidado se cuide también”, explica Iván Vinuesa, psicólogo especializado en acompañamiento de personas que han convivido o conviven con personas en riesgo suicida.

No hay una sola causa que empuje a un adolescente a querer suicidarse. Cuando esto ocurre es porque muchas veces los jóvenes no tienen las herramientas terapéuticas suficientes que les ayuden a gestionar sus emociones: frustración, dolor etc. Tanto el adolescente con conductas autolesivas, como la persona que los acompaña, deben recibir ayuda por parte de un profesional que les de las herramientas necesarias para gestionar esas situaciones.

“Gestionar este tipo de situaciones no es nada fácil, ni para quién sufre las ideas suicidas, ni para quienes acompañan, que llevan una profunda carga. Las personas cuidadoras deben acompañar escuchando sin descalificar, ni juzgar, mostrando honestidad y empatía. Es bueno que digan me gustaría ver cómo ayudarte. Todo ello manteniendo la calma, hablando de forma directa y haciendo ver al otro que no está solo, que le acompañamos”. Para el psicólogo, si un joven quiere suicidarse, “es porque no ve otra alternativa. Hay que ser proactivo y mantener el contacto físico, llamar a la persona, aunque no responda”.

Señales de alerta

Poco a poco se va rompiendo el estigma de la salud mental en nuestro país. “Aun así, hay que tomar conciencia de los factores de riesgo en este tipo de situaciones. Observar cuáles son los factores protectores que pueden ayudar. Antes de buscar ayuda profesional, hay que mostrar a la persona en riesgo suicida que estamos ahí escuchándola, que se le va a ayudar a tomar medidas y que recibirá la ayuda que necesita”, añade Vinuesa.

Las cifras de suicidios en nuestro país son alarmantes. El número de menores y adolescentes que acuden a urgencias hospitalarias por problemas psiquiátricos se han duplicado desde que comenzó la pandemia. En España se registraron casi 4.000 suicidios en el año 2020 y, entre los jóvenes, el suicidio fue la primera causa de muerte no natural, por encima de los accidentes de tráfico. Por eso, los especialistas concluyen que es necesario atender a las primeras señales verbales o no verbales como comentarios de impotencia, de culpabilidad.

“Me siento inútil en la vida, mi vida no vale para nada, las cosas no se van a solucionar, si me muero se resolverán mis problemas. Me gustaría desparecer de en medio”. Esas son las frases que pronuncian los jóvenes cuando pasan por una situación crítica, señala Vinuesa. Pero también hay señales no verbales como “cambiar rápidamente de estado de ánimo, tener alegría repentina, cambiar los horarios frecuentemente, no dormir, realizar conductas de riesgo, de repente regalar las pertenencias a otros como mascotas, redactar cartas como testamentos o de despedida, tener falta de concentración”, explica el psicólogo.

Cambiar o reevaluar los protocolos

“Algo está fallando, los protocolos de los institutos y centros escolares necesitan evaluarse para ver si las medidas realizadas son adecuadas o hay que emprender otras. Es necesario crear protocolos de prevención para que no se planteen estas situaciones. Ver qué se puede hacer, y una vez presentados estos protocolos, ver cómo combatir las crisis suicidas con los recursos necesarios. El suicidio es un problema de salud mental en el día a día. El suicidio en menores es una de las principales causas de muerte. Es muy importante sensibilizar al equipo docente de los centros escolares. Tenemos que aprender a acompañar”.

En definitiva, los centros escolares “deben invertir dinero en crear, dotar de recursos y mejorar los protocolos anti suicidios existentes como se ha hecho con los casos de acoso escolar”, concluye Vinuesa.

 



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