
Por Medicina Responsable
19 de enero de 2026El Grupo Promede ha organizado en la Universidad Camilo José Cela la primera edición de su curso Gestión de los Efectos Adversos del Acto Sanitario. Celebrado en Madrid, los pasados 16 y 17 de enero, esta formación ha concluido “con un notable éxito de participación”, según destacan desde Promede, para consolidarse como “una formación de referencia para profesionales del ámbito sanitario y jurídico-sanitario”.
Durante dos jornadas intensivas, medio centenar de médicos, directivos sanitarios, profesionales de la gestión hospitalaria y expertos en responsabilidad sanitaria han abordado la prevención, análisis y correcta gestión de los eventos adversos derivados de la actividad asistencial. El programa combina rigor científico, experiencia pericial y casos reales, favoreciendo un debate abierto y constructivo sobre uno de los grandes retos actuales de los sistemas sanitarios.
La formación impartida se enfoca no solo en la identificación del error, sino en la mejora de los procesos, la cultura de seguridad del paciente y la gestión profesional del riesgo clínico, aspectos clave para reducir daños evitables y mejorar la calidad asistencial.
Desde el Grupo Promede apuntan que este curso se enmarca dentro de su apuesta “por la formación continua y especializada, como herramienta esencial para fortalecer a los profesionales sanitarios frente a un entorno cada vez más complejo, tecnificado y exigente, donde la seguridad del paciente debe ocupar un lugar central”.
Desde la entidad señalan cómo la reciente tragedia en el Hospital de Burgos, donde un error en la preparación de quimioterapia derivó en el fallecimiento de dos pacientes oncológicos, pone de manifiesto “una realidad incuestionable”: el riesgo cero no existe en sanidad, pero sí existe la obligación ética y profesional de minimizarlo al máximo mediante formación, sistemas robustos y una adecuada gestión del error
Tal y como subrayan los expertos, los eventos adversos no suelen ser consecuencia de un único fallo aislado, sino de cadenas de errores en sistemas complejos, donde intervienen múltiples profesionales, procesos y decisiones. En este contexto, la formación específica en seguridad del paciente, gestión del riesgo y análisis de eventos adversos no es opcional, sino imprescindible para médicos, profesionales hospitalarios y cualquier persona que forme parte del sistema sanitario.
Por ello, subrayan que este tipo de cursos permiten anticiparse al error, fomentar una cultura de transparencia, aprendizaje y mejora continua, y evitar que tragedias evitables se repitan. Un aprendizaje que, destacan, “no significa señalar culpables, sino proteger mejor a los pacientes y a los propios profesionales, reforzando la confianza en el sistema sanitario”.