Por Medicina Responsable
29 de agosto de 2025Una mujer ha interpuesto una reclamación judicial contra el Servicio Andaluz de Salud (SAS) por presunta mala praxis médica y un retraso en el diagnóstico de un tumor cerebral, que se prolongó durante más de un año. En su demanda, la afectada solicita una indemnización de 417.763,35 euros por los perjuicios sufridos, tanto físicos como psicológicos, y por la pérdida de calidad de vida derivada del proceso.
Según detalla la denuncia, la paciente acudió por primera vez al centro de salud Cerro, en Sevilla, el 9 de enero de 2023, con síntomas como sudoración fría, palidez, debilidad generalizada, temblores en una mano y contracturas cervicales. Sin embargo, el profesional que la atendió atribuyó su cuadro clínico al estrés laboral y problemas cervicales, sin realizar ninguna exploración física ni solicitar pruebas de imagen. La única respuesta médica fue la prescripción de antidepresivos y relajantes musculares.
Durante los meses posteriores, la paciente volvió en siete ocasiones más a consulta en Atención Primaria, insistiendo en que los síntomas persistían. Solo se le realizó una resonancia magnética cervical en mayo de 2023, sin obtener respuestas concluyentes. No fue hasta junio cuando fue derivada al Servicio de Neurología del Hospital Virgen del Rocío, aunque tampoco se le realizaron estudios diagnósticos en ese momento.
Finalmente, tras el agravamiento progresivo de su estado de salud, se solicitó en diciembre de 2023 una resonancia magnética craneal, que fue practicada en febrero de este año. El 3 de marzo de 2024 se le diagnosticó una lesión glial con morfología en alas de mariposa, localizada en la sustancia blanca de ambos hemisferios cerebrales: un tumor de carácter expansivo.
A la reclamación inicial de 201.000 euros se sumaron posteriormente nuevos elementos que incrementaron la cuantía a más de 417.000 euros. Un informe médico pericial ha señalado errores adicionales en la atención recibida, incluyendo una actuación inadecuada en el área de ginecología del mismo hospital que derivó en 11 días de hospitalización y una cirugía innecesaria.
El informe sostiene que una prueba de imagen sencilla, como un TAC, podría haber permitido un diagnóstico precoz y una intervención más efectiva. También señala que el retraso diagnóstico ha generado incertidumbre sobre las posibilidades de tratamiento y evolución de la enfermedad, privando a la paciente de opciones terapéuticas tempranas.