
Por Medicina Responsable
28 de julio de 2026Un equipo de la Clínica Oftalmológica Universitaria del Hospital Molinette de Turín, en Italia, ha cosechado un nuevo hito en la cirugía oftalmológica que ya ha dado la vuelta al mundo: el primer autotrasplante completo del segmento anterior del ojo y de la porción central de la retina (o mácula) entre ambos ojos de una misma paciente.
Además, con resultados increíbles para ella pues, tras cinco años de ceguera, ha recuperado la visión gracias a esta intervención. Así, a sus 67 años, Elena no solo volverá a disfrutar de la vida tal y como la conocía un lustro antes, sino que también ha contribuido a abrir una nueva vía para el tratamiento de casos considerados hasta ahora irreversibles.
"La mujer había perdido completamente la visión debido a un accidente de coche muy grave. La colisión causó una lesión irreversible en el nervio óptico del ojo izquierdo, apagando su visión debido a la imposibilidad de transmitir la luz del ojo al cerebro, pero dejando las estructuras oculares saludables", explica el comunicado que ha difundido el hospital. Sin embargo, su ojo derecho, que ya padecía maculopatía, había sufrido tal trauma que comprometió irreparablemente la retina y la transparencia de la córnea. "La destrucción total de la parte que contenía las células madre hizo que un trasplante corneal normal fuera completamente imposible, condenando a la mujer a la ceguera durante años", sentencia el escrito.
Pero el equipo dirigido por el profesor Michele Reibaldi obró lo imposible para revertir esta situación: diseñar una estrategia quirúrgica inédita basada en el aprovechamiento de los tejidos sanos del ojo anatómicamente íntegro, aunque funcionalmente ciego. Así, durante una intervención de cerca de seis horas, los cirujanos trasladaron al ojo derecho un bloque anatómico completo compuesto por la córnea, la esclera, la conjuntiva y, por primera vez en el mundo, la mácula procedente del otro ojo de la paciente.
"El obstáculo, considerado insuperable a nivel internacional, fue superado gracias a la intuición del profesor Reibaldi", añaden desde el hospital. Y es que, hasta la fecha, el trasplante simultáneo del segmento anterior del ojo solo se había realizado en una ocasión, pero nunca se había conseguido incorporar la parte central de la retina en un procedimiento de estas características. Según explicó Reibaldi, el objetivo ahora es evaluar la funcionalidad a largo plazo de la retina trasplantada, aunque los primeros resultados clínicos son alentadores y muestran un correcto prendimiento de los tejidos y una recuperación progresiva de la función visual.
Además de su extraordinario valor científico, el hospital afirma que "la historia se distingue por un profundo toque de humanidad", ya que la paciente Elena llegó a la sala acompañada de su inseparable Joe, un perro de asistencia para personas ciegas "que representa a su verdadero compañero de vida". Es por ello que, reconociendo la extraordinaria importancia de este vínculo, la dirección del Hospital Molinette ha mostrado gran sensibilidad, autorizando la hospitalización del perro junto con la señora durante la estancia en el hospital.
La señora Elena está respondiendo muy bien a la cirugía. Las pruebas clínicas confirman el éxito de la injertación de los tejidos transferidos y la progresiva recuperación funcional del ojo, que se espera devuelva a Elena la autonomía diaria que ahora apoya, pero ya no está guiada en la oscuridad, por el fiel Joe", añade el comunicado.
Este caso representa un avance especialmente relevante porque demuestra la viabilidad de utilizar tejidos oculares autólogos para reconstruir un ojo funcional en pacientes con lesiones complejas que afectan de forma distinta a ambos globos oculares. Al emplear tejido de la propia paciente, el procedimiento evita el riesgo de rechazo inmunológico asociado a los trasplantes alogénicos, si bien los especialistas subrayan que se trata de una técnica altamente compleja y con indicaciones muy específicas.
Los responsables del procedimiento insisten, no obstante, en que el éxito obtenido corresponde a un único caso clínico y que será necesario realizar un seguimiento prolongado para determinar la estabilidad anatómica y funcional del injerto, así como valorar la reproducibilidad de la técnica en otros pacientes. La evolución de la retina trasplantada durante los próximos meses será determinante para establecer el verdadero alcance de este avance quirúrgico.
Por último, desde el punto de vista científico, la intervención supone una nueva frontera para la cirugía reconstructiva ocular y podría abrir futuras líneas de investigación dirigidas a pacientes con traumatismos bilaterales complejos o patologías en las que coexistan estructuras anatómicas conservadas y daños funcionales irreversibles en diferentes ojos. No obstante, los expertos recuerdan que aún es pronto para considerar esta técnica una alternativa terapéutica generalizable y será imprescindible acumular nueva evidencia clínica antes de definir sus indicaciones y resultados a largo plazo.