
Por Virginia Delgado
1 de octubre de 2026Christa Pike lleva en el corredor de la muerte de Tennessee (Estados Unidos) 30 años. Llegó allí con 18 después de ser condenada por el asesinato de una compañera de estudios.
En las últimas décadas de nada les ha servido a sus abogados alegar que padecía problemas mentales graves, después de haber sufrido de niña violencia y abusos sexuales, y este miércoles ha sido el día elegido para su ejecución. La primera llevada a cabo en este Estado desde hace más de 200 años.
La mujer recibió dos dosis de la inyección letal pero siguió viva. El fármaco empleado para acabar con su vida, pentobarbital, no funcionó. Ni siquiera perdió el conocimiento y hasta dormitó roncando, según han declarado algunos testigos convocados para presenciar la ejecución.
¿Qué sucedió? ¿Por qué el pentobarbital no hizo su función?
Pedro Gargantilla, director médico de Medicina Responsable, considera que son tres los motivos. Uno de ellos es que la condenada haya consumido fármacos que deprimen el sistema nervioso central de forma crónica, por lo que ha podido desarrollar tolerancia. Otro que haya habido error en la elaboración de la preparación del fármaco. "Las farmacéuticas internacionales tienen prohibido fabricarlo para ejecuciones, por lo que se recurre a farmacias que lo hacen a partir de fórmulas magistrales", explica el director médico. Respecto al tercer motivo, hace referencia a las personas que pusieron las inyecciones. "Los que las administran en la cárcel no son sanitarios, por lo que, a veces, cometen errores en la administración. No colocan bien la vía y el líquido no va correctamente a la sangre. Yo me quedo con esta teoría", concluye el doctor Gargantilla.
Un día después del suceso, no se han dado a conocer las causas y Christa Pike sigue ingresada en un hospital. Su condena a muerte continúa vigente pero no podrá ser ejecutada este año, ya que el gobernador de Tennessee, Bill Lee, ha suspendido las previstas en este Estado hasta 2027.