
Por Santiago Melo
16 de abril de 2026María Caamaño Muñoz ha fallecido este jueves, 16 de abril, a los 13 años, tras una larga lucha contra un sarcoma de Ewing, un tipo de tumor óseo o de tejidos blandos poco frecuente y especialmente agresivo que afecta sobre todo a niños y adolescentes. A María le fue diagnosticado en 2019, con solo siete años, y desde entonces su historia se convirtió en un símbolo de fortaleza, visibilidad y compromiso con la investigación del cáncer infantil.
En el mensaje publicado por sus padres y su hermana, la familia recurrió al lenguaje futbolero que tanto identificaba a la niña. “Afición, hoy no es María quien os escribe, hoy os escribimos su equipo titular”, comienza el texto, en el que explican que, tras disfrutar viendo un partido, “la situación de María empeoró bastante” y estuvo “luchando mucho, hasta el último segundo”. También agradecen el apoyo recibido “día a día, en este largo partido” y el trabajo de los equipos médicos con los que trataron durante “2.392 días”.
Una de las frases que más se repite en su despedida resume la huella que deja: “Sin investigación no hay vida”. María y su familia impulsaron durante estos años la iniciativa solidaria ‘La Sonrisa de María’, con la que recaudaron fondos para la investigación del sarcoma de Ewing y otros cánceres infantiles, además de dar visibilidad a una enfermedad rara y con tratamientos complejos. Fruto de ese recorrido, en julio del año pasado se inauguró en el Hospital de Salamanca ‘El Jardín de María’, un espacio lúdico y educativo para niños,
Su labor recibió también reconocimiento institucional: María fue galardonada con el Premio Castilla y León de Valores Humanos y Sociales en la última edición. “El cielo tiene ahora la sonrisa más bonita”, escribió Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León en la red social X, destacando su “ejemplo de superación, valentía y fuerza” y trasladando su apoyo a la familia.
La niña, además, era una gran aficionada al fútbol y tenía una fuerte vinculación con el deporte. Su imagen levantando el trofeo durante la celebración de la Eurocopa 2024 con la selección española la hizo especialmente popular y multiplicó el alcance de su mensaje. Tras conocerse la noticia, las redes se llenaron de condolencias, también de futbolistas que habían seguido de cerca su historia. Álex Baena escribió: “Descansa María, gracias a la vida por haberme cruzado en tu camino”, y Álvaro Morata: “Descansa en paz mi niña. Gracias por tanto”.
La familia cerró su mensaje con una petición que María repetía con frecuencia: seguir sonriendo “con más fuerza aún por ella” y mantener vivo el impulso a la investigación. Un llamamiento que, en su caso, no fue un lema, sino una forma de estar en el mundo hasta el final.