
Por Medicina Responsable
21 de abril de 2026El torero José Antonio Morante de la Puebla resultó herido “muy grave” este lunes en la plaza de La Maestranza (Sevilla) tras sufrir una cornada en el glúteo izquierdo durante la lidia del cuarto toro. La lesión obligó a una intervención quirúrgica delicada en la propia enfermería de la plaza, con una duración superior a dos horas, y posteriormente fue trasladado a un centro hospitalario para continuar la recuperación.
El parte médico, firmado por el doctor Octavio Mulet, cirujano jefe de la enfermería de la Maestranza, detalla una herida por asta de toro en margen anal posterior con una trayectoria aproximada de 10 centímetros, que lesionó parcialmente la musculatura esfinteriana anal y provocó una perforación de 1,5 centímetros en la cara posterior del recto. Se trata de una zona especialmente compleja desde el punto de vista quirúrgico por su implicación en estructuras esenciales para la continencia, el control del dolor y el riesgo de infección.
Según se recoge en el informe clínico, la cirugía consistió en el lavado de la herida, la reparación de la pared rectal y del aparato esfinteriano, además de dejar un drenaje aspirativo en el espacio postanal y retrorectal. Este tipo de drenaje se utiliza para evacuar fluidos y reducir complicaciones locales, especialmente en áreas con alto riesgo de contaminación bacteriana.
El propio doctor Mulet explicó que, más que una gravedad “inmediata”, la cornada ha generado lesiones “de gran complejidad” por la localización. “Es la zona anal, del recto. Ha habido que hacer una reparación de esfínteres, lo que hace de la intervención una cirugía más compleja que inmediata”, señaló. También advirtió de que este tipo de percances requieren vigilancia estrecha de la evolución inicial: “Hay que esperar unos 10 días para ver cómo se va recuperando la herida antes de dar plazos de recuperación”.
Además de la cornada, el equipo médico exploró posibles lesiones asociadas a la cogida, ya que el torero fue arrollado y pisoteado por el animal. En esa valoración inicial, se revisó también la zona lumbar y, según el doctor Mulet, no se apreciaban lesiones en la columna a falta de pruebas complementarias.