
Por Clara Arrabal
3 de agosto de 2026Los recuerdos del Covid-19 campan a sus anchas por las mentes de los médicos de Ceuta desde el pasado viernes. La saturación, cansancio, frustración y falta de recursos para hacer frente a una situación sanitaria devastadora les ha devuelto a aquel año 2020, esta vez debido a la crisis migratoria que está atravesando la ciudad autónoma después de la llegada de más de 50.000 personas procedentes de Marruecos.
"Quizá sea por vocación, porque nos gusta nuestro trabajo, o porque es de cercanía al ser humano que sufre. Pero esto ya lo hemos vivido con la pandemia. Los sanitarios estamos hecho de otra pasta. Desconectas, te olvidas de que eres persona y te pones en modo profesional", expresa a Medicina Responsable Enrique Roviralta, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Ceuta y del Sindicato Médico de Ceuta.
Y es que, desde el 31 de julio, los servicios sanitarios de la ciudad han prestado 1.622 asistencias a migrantes, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA). 1.149 de ellas se han realizado durante las horas posteriores a la entrada masiva y 473 entre el 1 y el 2 de agosto. Además, el Gobierno de la Ciudad Autónoma ha cifrado en 88 el número de fallecidos, por el momento.
Ante esta situación, los médicos han tenido que adaptar sus cuidados "a un escenario de catástrofe", demostrando, una vez más, su vocación de servicio. "Hemos afrontado una circunstancia para la que no existían recursos humanos suficientes, ni una planificación previa adecuada, ni un comité de crisis que permitiera coordinar una respuesta acorde con la magnitud de los acontecimientos", afirma Roviralta.
Una de las denuncias del Sindicato Médico de Ceuta es la falta de un protocolo previo que dispusiera más efectivos de emergencias en el terreno, donde se producen los ahogamientos y las atenciones más urgentes. "Si esto se hubiera previsto, habríamos sido más eficientes y hubiéramos salvado más vidas", argumenta Roviralta.
Por ello, se han visto obligados a organizar la atención en base a los criterios de prioridad, bajo una alta presión asistencial y con pacientes complejos y con múltiples patologías: "Es inviable hacer frente a esta situación cuando hay unos recursos mermados, pero nuestros profesionales están volviendo a demostrar su entereza".
Y es que, como explica Roviralta, "los compañeros están sacando todo el trabajo adelante doblando turnos, sin dormir, en muchos casos llorando de frustración y de impotencia, e incluso con crisis emocionales". Algo que, según sostiene, tendrá consecuencias: "Vendrán cuadros de ansiedad y tensión que probablemente arrastren patologías cardiovasculares".
De hecho, en esta línea el doctor recuerda que la medicina es una de las profesiones que más accidentes cardiovasculares sufre, "y aún así no nos reconocen como profesionales de riesgo", añade.
Por último, Roviralta señala que la falta de recursos "viene de lejos" y que "la sanidad ceutí ya era muy precaria". Tanto es así, que sus profesionales llevan años reclamando refuerzos de plantilla. "Ceuta fue declarada área de difícil cobertura médica por el Boletín Oficial del Estado (BOE) hace unos tres años. Sin embargo, el secretario de Estado, Javier Padilla, vino hace escasos tres meses a decir que ya no lo era, por lo que le tuvimos que replicar que no estábamos de acuerdo y le recordamos que, además, somos una zona de potencial conflicto y catástrofes... como se ha vuelto a demostrar", expresa.
Ahora, se calcula que hay 7.000 menores en Ceuta, lo que los profesionales califican de "imposible de gestionar". Además, "probablemente queden varios miles de migrantes que no quieren volver y que se ocultan en el campo o que van al Centro de Acogida de Migrantes. ¿Cómo gestionamos todo con la falta de recursos a la que debemos hacer frente?", se pregunta el profesional.