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La telemedicina, clave en la relación médico paciente

Siete de cada diez españoles usan alguna plataforma de servicios de salud digital, aunque su uso varía mucho de la sanidad privada a la pública

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La telemedicina, clave en la relación médico paciente

Por Julia Porras

24 de agosto de 2022

Tras la irrupción de la pandemia en nuestras vidas, el sector de la salud ha experimentado una transformación donde la tecnología ha jugado un papel trascendental.

Hace muchos años, la única forma de obtener un diagnóstico por parte de un facultativo era de forma presencial. Ahora, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías y de las redes de última generación, un profesional sanitario puede realizar consultas desde su móvil, tablet u ordenador.

Es lo que conocemos como telemedicina, concepto que, en un primer momento apareció como una forma de luchar contra las barreras geográficas, especialmente en zonas rurales y países en desarrollo.  “La telemedicina debería ser una herramienta más en el día a día de un médico. Sobre todo, para consultas básicas y resultados de analíticas y pruebas de imagen como radiografías. También está bien para gente que laboralmente está activa y no puede acudir al médico siempre que quiere”, nos cuenta el doctor Javier Sanz García, especialista en medicina familiar y comunitaria y coordinador nacional de nuevas tecnologías de SEMERGEN. Para el doctor Sanz, lo ideal sería disponer “de una plataforma donde médico y paciente pudiéramos vernos e interactuar, poder enseñar al paciente los resultados de una analítica, enseñarle en vivo su radiografía, y todo eso sin que tenga que venir a la consulta por incapacidad física o simplemente por falta de tiempo”.

Poder compartir con el paciente un tiempo de calidad, aunque sea a través de una pantalla, es poder dar empatía, coger una mano o lanzar una palabra de aliento. Es “mirar a los ojos al abuelito o abuelita cuando le estás diciendo que le ha subido el azúcar”, apunta el doctor Sanz.

Telemedicina y sanidad pública
Todo esto que apunta el especialista en medicina familiar sería lo ideal, pero la realidad es otra. 

El principal problema es que falta infraestructura. El doctor Sanz pone un claro ejemplo: “en marzo de 2020, al principio de la Covid, cuando todo el mundo estaba llamando a su centro de salud, las líneas se saturaron, pero fue porque no existe en realidad una línea por médico, sino varias para todo el centro, y eso a los pocos meses se solucionó. Aun así, “hace falta una inversión profunda para que avancen las cosas en telemedicina en la sanidad pública”.

De acuerdo con los expertos, faltan elementos básicos, como por ejemplo poner en marcha la interoperabilidad de los datos médicos. Es decir, la puesta en común de forma digital y accesible de los datos médicos e historiales de pacientes, “para que un paciente de Madrid pueda ser atendido en Valencia sin ningún problema y con su historial delante”, explica el doctor.

Y para que exista esta interoperabilidad, los historiales y pruebas deberían estar digitalizados. Pero solo hay una pequeña parte y no es suficiente; “en la mayoría de los casos no es así, si tú quieres enviar una analítica por email a un paciente, por ejemplo, tienes que dársela a tu administrativo para que te la escanee y la mande”.

Es cierto que ya existen elementos que parecen del futuro, como por ejemplo los fonendoscopios digitales que permiten realizar una auscultación remota a un paciente, “pero mientras no exista la infraestructura necesaria para utilizarlos, el médico en la pantalla de tu móvil es algo que todavía está en un futuro lejano” confirma el doctor Sanz.

Telemedicina y sanidad privada
Sin embargo, desde hace años, la telemedicina está más que implantada en la sanidad privada. De hecho, en Sanitas, una de las aseguradoras privadas más importantes de España, las video consultas de pacientes pasaron de 300 diarias a 5.000 desde la pandemia. Y se usa en más de 35 especialidades.

Pero la telemedicina no solo es video consulta. César Morcillo, director médico del Hospital Digital Sanitas, explica que “hay una gran variedad de servicios como la gestión de la hospitalización domiciliaria y la monitorización en remoto de enfermedades crónicas, así como al proceso de diagnóstico. Con estas apps se puede medir el peso, las arritmias y los síntomas de la Covid-19”. Además, mediante el uso del reconocimiento facial “un paciente puede medir datos desde su casa, tales como la frecuencia cardiaca y respiratoria o la presión arterial. Datos que puede pasar a su médico en tiempo real para que él los gestione”.

Parece el futuro, pero ya lo usan a diario miles de pacientes y el doctor Morcillo asegura que “la medicina digital permite una medicina más certera, precisa y humana, sobre todo utilizada a nivel prevención”.

Pero ¿qué pasa con la humanización que un profesional sanitario ha de mostrar? ¿Se deja de lado con este sistema? La respuesta para el doctor Morcillo es no. “El empleo de la telemedicina realmente humaniza la asistencia sanitaria, pues acerca a las personas y facilita el contacto del paciente con su equipo médico. Este sistema sin duda ha llegado para quedarse, puesto que gracias a él podremos, en un futuro, gestionar los problemas de salud de forma digital allí donde el paciente se encuentre”.

7 de cada 10 españoles usan la telemedicina
Según un estudio de Savia, la plataforma de salud de Mapfre, el 71% de los usuarios ya gestiona consultas médicas o se informa sobre su salud de forma online. Los servicios de salud digital más utilizados han sido la receta digital, con un 38%; la monitorización a través de dispositivos electrónicos, con un 26%; el chat médico, con un 16%; la video consulta, con un 13% de usuarios y el evaluador de síntomas, con un 9%. Con esta tendencia, las plataformas de servicios de salud digital prevén que un 80% de usuarios usaran algún servicio en los próximos 12 meses.

De acuerdo con el informe, el perfil del usuario que usa estos servicios es mujer joven, urbanita y con formación superior.  

La mayoría de los usuarios utilizan estos servicios de telemedicina por razones tan simples como el ahorro de tiempo en las esperas, para evitar desplazamientos y por la inmediatez en la respuesta. Por otro lado, de este estudio se desprende que entre las desventajas están la falta de trato personalizado o la discontinuidad en el seguimiento por parte del profesional, ya que cada vez puede tocarte un médico. Algo que los pacientes valoran mucho para el tratamiento de sus patologías.



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