
Por Virginia Delgado
23 de octubre de 2026Este viernes se entregan en Oviedo los Premios Princesa de Asturias, unos galardones que reconocen el trabajo científico, técnico, cultural, social y humanitario de personas o instituciones que han conseguido un logro destacable.
Los premios se conceden en ocho categorías: Artes, Ciencias Sociales, Comunicación y Humanidades, Concordia, Cooperación Internacional, Deportes, Letras e Investigación Científica y Técnica.
En esta última, se distingue la labor de investigación, descubrimiento o invención en áreas que abarcan desde las ciencias médicas y de la vida hasta las disciplinas tecnológicas, la física, las matemáticas o la química.
En la edición 2026, el galardón en este apartado ha ido a parar a los pioneros de la tecnología de secuenciación de ADN de nueva generación, capaz de leer genomas de forma rápida, precisa, a bajo coste y a gran escala; los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y al biofísico francés Pascal Mayer,
Su candidatura fue propuesta por el bioquímico estadounidense Philip Felgner, que en 2021 recibió este mismo galardón por el desarrollo de las vacunas frente a la Covid-19
El jurado, compuesto por científicos, investigadores, neurobiólogos, físicos, químicos, biólogos y biomédicos, entre otros profesionales, ha destacado que la aportación de los premiados ha supuesto un salto decisivo al convertir la secuenciación en “una herramienta genética de uso cotidiano”, con impacto directo en el diagnóstico clínico y en campos tan diversos como la biología, la biomedicina, la medicina forense o la ecología.
Klenerman y Balasubramanian, profesores en la Universidad de Cambridge, inventaron juntos la secuenciación de nueva generación (NGS) y cofundaron a finales del siglo pasado una empresa para acercar la tecnología al uso real, Solexa (hoy Solexa-Illumina). En ese impulso también fue clave Pascal Mayer, cuyos descubrimientos contribuyeron al desarrollo de este enfoque.
Con el Princesa de Asturias se premia una tecnología que ha hecho más accesible la secuenciación del ADN y la ha consolidado como una herramienta central para entender enfermedades, mejorar diagnósticos y abrir nuevas líneas de investigación en múltiples ámbitos científicos.