
Por Santiago Melo
3 de noviembre de 2026El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el nuevo real decreto que establece requisitos para mejorar la calidad de la alimentación en hospitales, residencias de mayores y personas dependientes y escuelas infantiles de 0 a 3 años, tanto públicas como privadas. La normativa, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, busca reducir el consumo de productos poco saludables y garantizar una mayor presencia de alimentos frescos y nutritivos en los menús que se sirven en estos centros.
La medida también se extenderá a espacios de titularidad pública como universidades, bibliotecas y museos, especialmente en lo relacionado con la oferta de alimentos y bebidas. El texto ha sido elaborado en colaboración con los ministerios de Sanidad, Agricultura, Educación y Juventud e Infancia, y continúa la línea de las medidas aprobadas en 2025 para mejorar la alimentación en los comedores escolares.
Uno de los principales cambios afecta a los platos precocinados. Los hospitales y las residencias no podrán servir más de tres raciones mensuales de estos productos, mientras que en los menús destinados a menores de edad hospitalizados y en las escuelas infantiles de 0 a 3 años el límite será de una ración al mes. Además, las frituras se restringirán a un máximo de dos raciones semanales.
La normativa establece una protección especial para los menores, al excluir de sus menús los alimentos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal añadida. El objetivo es reducir la presencia de productos con un perfil nutricional poco saludable durante etapas especialmente importantes para el desarrollo.
Otra de las principales novedades es la obligación de aumentar el consumo de frutas y verduras. Los centros deberán ofrecer estos alimentos diariamente, tanto en los platos principales como en guarniciones, ensaladas y postres. En aquellos establecimientos que proporcionen todas las comidas del día, como hospitales y residencias, se establece un mínimo de tres raciones diarias de hortalizas y entre dos y tres de fruta.
Además, al menos el 90% de las frutas y el 30% de las hortalizas deberán ser frescas y de temporada. La normativa también contempla que al menos el 10% proceda de circuitos cortos de distribución, con el propósito de fomentar la producción de proximidad.
El real decreto también refuerza la presencia de legumbres, pescado y cereales integrales. En los menús diarios deberá ofrecerse, como mínimo, un plato principal semanal elaborado exclusivamente con proteínas vegetales, mientras que en los centros con pensión completa se exigirán al menos cuatro raciones semanales de platos que las contengan.
En cuanto al pescado, deberán servirse al menos dos raciones semanales como plato principal en los menús diarios y tres en los establecimientos con pensión completa, alternando entre pescado blanco y azul. Por otro lado, al menos la mitad de la oferta semanal de pan, arroz, pasta y otros productos elaborados con cereales en los menús diarios tendrá que corresponder a variedades integrales.
La nueva regulación también afectará a las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas. A partir de su aplicación, al menos el 70% de los productos disponibles deberán ser saludables y estar colocados en las zonas de mayor visibilidad. Con ello, el Gobierno pretende reducir la presencia de bebidas azucaradas, bebidas energéticas y otros productos poco recomendables desde el punto de vista nutricional.
En el caso de las máquinas de café y otras bebidas calientes, la cantidad de azúcar añadida por defecto será de cero gramos. Los usuarios podrán añadirla voluntariamente, pero con un límite máximo de cinco gramos.
Asimismo, los centros deberán contar con fuentes de agua potable gratuitas y debidamente señalizadas, con el objetivo de facilitar su consumo como alternativa a las bebidas azucaradas.
La normativa también incorpora criterios de sostenibilidad. Al menos el 25% del coste de adquisición de alimentos deberá destinarse a productos de producción ecológica, aunque durante los primeros cuatro años se permitirá un porcentaje mínimo del 10% para facilitar la adaptación. Además, los menús deberán estar supervisados por profesionales con formación acreditada.
El texto contempla igualmente medidas para reducir el desperdicio alimentario mediante una mejor planificación de las comidas y el aprovechamiento de los ingredientes. También plantea disminuir el uso de envases y vajillas de plástico, así como los envases individuales de un solo uso.
Con esta aprobación, el Gobierno busca establecer unos criterios comunes de calidad nutricional en los centros incluidos en el decreto y mejorar la alimentación de pacientes, personas mayores y niños pequeños, especialmente en aquellos entornos donde los usuarios dependen de los menús que les proporciona la institución.