
Por Virginia Delgado, Clara Bravo
2 de octubre de 2026Según los últimos datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), correspondientes a la semana del 21 al 27 de septiembre, la tasa de infecciones respiratorias agudas (IRAs) ha superado el umbral epidémico en España, tras alcanzar los 478,2 casos por cada 100.000 habitantes, un 28,2% más que la semana anterior. Pese a este incremento, el informe sitúa la intensidad de la epidemia en un nivel “bajo”.
Por infecciones, la incidencia de la Covid-19 se situó en 119,2 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que la de la gripe fue de 12. Ambas han aumentado respecto a la semana anterior: la Covid-19, en 29 casos por cada 100.000 habitantes y la gripe, en tres. ¿A qué se debe este incremento continuado y por qué es mayor en la Covid-19?
Según los expertos, el incremento de las infecciones respiratorias coincide con la vuelta a la actividad laboral y escolar tras las vacaciones, un periodo en el que aumentan los contactos estrechos y el tiempo compartido en espacios cerrados, lo que favorece la transmisión de los virus. En el caso de la Covid-19, algunos especialistas apuntan además a la pérdida progresiva de la inmunidad adquirida mediante la vacunación o infecciones previas como otro de los factores que podrían estar contribuyendo al actual repunte.
Borja Herráiz Ahijado, profesor del Máster en Salud Pública de la Universidad Europea (UE), explica a Medicina Responsable que la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 “se contagia más que la gripe y tiene unos patrones anómalos”.
En esta misma línea, Estanislao Nistal, doctor en Virología, investigador y profesor de Microbiología en la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo, subraya que la Covid actual “no tiene nada que ver con la del año 2020, 2021 y 2022”. “Aunque ha subido su incidencia en las últimas semanas, -añade- no tiene por qué haber mayores complicaciones. Tenemos una sociedad más inmunizada, bien por las vacunas, bien porque muchas personas ya la han pasado. Excepto en colectivos con riesgo, pasa como una infección viral”, explica.
Respecto a la gripe, sus niveles se mantienen por debajo del umbral epidémico y no se espera un repunte en las próximas semanas. “Se cruza el umbral cuando hay un aumento de casos exponencial en una localización o extensión más o menos grande. Actualmente, no hay indicios para ello, aunque no se puede prever al cien por cien. Lo más común es que se produzca a finales de noviembre o principios de diciembre. No obstante, ha habido años que se ha registrado en enero”, señala el profesor Nistal.
Herráiz indica que con la llegada de la borrasca y las lluvias anunciadas subirá la gripe. “No hay que alarmar -insiste-. Lo que va a ocurrir es que el frío hará que estemos menos tiempo al aire libre y compartamos espacios cerrados con el riesgo de contagio que ello conlleva. Yo aconsejo el uso de mascarilla en los lugares con aglomeraciones y en los transportes públicos. También, si hay síntomas, en los centros de salud y hospitales”, añade.
El virólogo, por su parte, recuerda que los síntomas de la gripe son fiebre alta, tos, dolores musculares y de cabeza y un cansancio. En la mayoría de las personas se resuelve sin complicaciones, pero en los más mayores, en inmunodeprimidos y en enfermos crónicos puede producir neumonías y requerir hospitalización. “No hay que quitarle importancia. Hay que ser conscientes, tratarse y curarse para evitar que los virus pasen a otra persona. Lo que para mí es un problema menor para otros puede ser mayor. Me tengo que cuidar y tratar de mitigar lo que pueda aparecer”, insiste.
Para prever qué puede pasar y estimar cómo puede reaccionar el Sistema Nacional de Salud (SNS) ante las oleadas de los gérmenes respiratorios, se hace un monitoreo de los virus en el que se analiza por dónde circulan, a qué personas afecta o durante cuánto tiempo. “Sabiendo la estacionalidad y a cuántas personas de los grupos de riesgo más importantes afecta, se hace una previsión”, explica Nistal.
Para ello, se utiliza el SiVIRA que engloba la vigilancia de las infecciones respiratorias agudas leves y graves en Atención Primaria y en hospitales. “Toma testigos a través de lugares de referencia y emite todas las semanas un informe con el que las CC.AA. pueden estimar cuándo va a llegar el pico, pero sin saber exactamente cuántas personas están infectadas”, añade el virólogo. Después, se trabaja para “tener todo listo”: contar con las camas suficientes en caso de un aumento de hospitalizaciones, formar al equipo humano, contar con las herramientas técnicas necesarias... “Nuestro sistema de salud tiene los medios y recursos para poder prepararse a tiempo”, concluye el experto.