
Por Clara Arrabal
19 de febrero de 2026Las inmediaciones del Hospital Universitario La Princesa, en Madrid, han vivido durante la primera semana de huelga médica indefinida un momento que quedará en la memoria de muchos facultativos. En medio de las protestas, con la calle llena de pancartas y sanitarios que reclamaban mejores condiciones laborales, un paciente anónimo que salía del centro hospitalario de cuidar a su madre, ingresada allí, cogía el micrófono de los manifestantes, algo tembloroso por los nervios y el respeto, para expresarles de manera sincera y cariñosa su apoyo y agradecimiento.
“Esto es algo totalmente improvisado”, comenzaba diciendo, clavando su mirada en todos y cada uno de los médicos allí presentes. Entonces, daba pie a un pequeño discurso, de unos minutos de duración, que dejó con los ojos vidriosos a la mayoría de los facultativos que se manifestaban. "Es agradecimiento lo que os quiero demostrar", se sinceraba con ellos el hombre. "Por desgracia, no es la primera vez que mi madre ingresa de urgencia en La Princesa y lo que he encontrado siempre ha sido gran profesionalidad y cariño", expresaba, haciendo saber que, aunque en su familia no hay ningún médico, apoya al colectivo.
Pero, sin duda, el momento más emotivo llegó cuando destacó la entereza y humanidad de los médicos, que enfrentan cada día decenas de situaciones diferentes siempre desde la empatía. "Ayer vi cómo uno de vosotros tenía que comunicar a una familia que ya no se podía hacer nada por su ser querido y lo mejor era ponerle en cuidados paliativos. La verdad es que estáis hechos de otra pasta porque, en las mismas, entrásteis en la habitación de mi madre y ese semblante cambió a alergría porque ella estaba mejorando", explicaba, mientras la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) inmortalizaba el momento. "De nuevo, gracias".