
Por Medicina Responsable
12 de junio de 2026El juzgado de la sección de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Barcelona está instruyendo un presunto caso de agresión sexual y maltrato infantil de unos padres a su bebé, destapado por El Periódico. El pequeño, de apenas seis semanas presentaba hematomas en la cara y el escroto, además de una fisura anal. Los médicos que le valoraron han asegurado ante el juez que las lesiones eran compatibles con un caso grave de maltrato infantil.
El caso ha puesto bajo escrutinio todo el recorrido asistencial del bebé durante sus primeras semanas de vida. El niño nació el 3 de febrero mediante fecundación in vitro en Vall d’Hebron y, entre el 1 y el 16 de marzo, fue atendido en distintos centros sanitarios por diversos problemas médicos.
Según la información que publica El Periódico, el primer ingreso tuvo lugar en el Hospital del Mar por un cuadro de tos y vómitos. Posteriormente, el 7 de marzo, el bebé fue llevado a Sant Joan de Déu por irritabilidad y taquicardia. Allí los facultativos detectaron un hematoma facial, otro en la zona escrotal y una fisura anal. La explicación ofrecida por la madre, enfermera de profesión, vinculó algunas de esas lesiones a procedimientos médicos previos, una versión que fue aceptada por los sanitarios.
Tres días después, el menor acudió al CAP Roger de Flor, donde fue derivado al Hospital de Sant Pau por la presencia de hematomas y la sospecha de un posible trastorno de coagulación. Las pruebas realizadas descartaron esa hipótesis y el bebé regresó a su domicilio.
La situación cambió el 16 de marzo, cuando el niño llegó a Vall d’Hebron derivado desde Sant Pau. Allí los especialistas detectaron un conjunto de lesiones que encendió todas las alarmas. Tal y como recogen fuentes judiciales citadas por El Periódico, dos pediatras y un cirujano del hospital aseguraron que las lesiones observadas eran “traumáticas”, “no accidentales” y “sugestivas” de violencia contra el menor. Entre ellas figuraban hematomas en la cara, lesiones neurológicas, fracturas costales, daños en una extremidad y lesiones en los genitales y el ano.
La investigación continúa avanzando mientras se conocen nuevos detalles tanto sobre la gravedad de las lesiones detectadas como sobre la actuación de los centros sanitarios que atendieron al menor antes de que se activara el protocolo de protección infantil.
La Conselleria de Salut ha abierto expedientes sancionadores al Hospital Sant Joan de Déu, el Hospital de Sant Pau, el Hospital Vall d’Hebron y el CAP Roger de Flor por considerar que no actuaron con la diligencia requerida ante indicios de maltrato infantil. Según informó El Periódico, cada uno de los centros ha sido multado con 6.000 euros, aunque el procedimiento se encuentra todavía en fase de alegaciones.
La decisión ha generado especial controversia en el caso del Hospital Vall d’Hebron, centro que finalmente detectó el posible maltrato y activó los mecanismos de protección. Fuentes del hospital consultadas por El Periódico sostienen que la actuación de su equipo multidisciplinar fue decisiva para salvar la vida del menor. “Si no lo hubiéramos ingresado, este niño ahora estaría muerto”, señalaron.
Especial relevancia adquirió el testimonio del cirujano que examinó la fisura anal. Según explicó durante su declaración, la lesión habría sido causada por la introducción de algún elemento en el ano del bebé, aunque no pudo determinar si se trataba de un objeto o de una parte del cuerpo. Tampoco descartó que la penetración se hubiera producido en más de una ocasión.
Los especialistas rechazaron además las explicaciones planteadas por la defensa de los progenitores, que atribuían las lesiones a problemas de estreñimiento, deposiciones de gran tamaño o maniobras de estimulación anal. Tanto el cirujano como una de las pediatras manifestaron que nunca habían observado lesiones anales de semejante gravedad en un lactante.
Las declaraciones médicas también apuntaron a que algunas de las lesiones neurológicas y costales podrían ser compatibles con zarandeos o manipulaciones bruscas. En este sentido, el auto judicial recoge además el testimonio de una vecina a la que la madre habría comentado que su pareja “no se daba cuenta de las manazas que tiene” y que en alguna ocasión había sujetado al bebé por las piernas para acercarlo hacia sí.
Por otro lado, la Audiencia de Barcelona rechazó recientemente la hipótesis planteada por la defensa del padre sobre una posible enfermedad genética hereditaria que explicara las lesiones. Según el tribunal, no se aportó ninguna prueba que respaldara esa teoría y los informes periciales ya la habían descartado. Los magistrados subrayaron que el menor no presentaba una única lesión aislada, sino múltiples traumatismos de distinta naturaleza, incompatibles con una patología genética conocida.
Mientras continúa la investigación judicial, el padre permanece en prisión preventiva y la madre fue puesta en libertad el pasado 7 de mayo. El bebé, por su parte, se encuentra desde abril bajo el cuidado de una familia de acogida temporal y evoluciona favorablemente. El caso ha abierto un intenso debate sobre los protocolos de detección precoz del maltrato infantil y la formación de los profesionales sanitarios para identificar situaciones de violencia contra menores en sus fases iniciales.