
Por Medicina Responsable
2 de octubre de 2026En España había 10,45 millones de mujeres trabajando en 2025, lo que representa el 46,6% de las personas ocupadas. Por lo tanto, la adopción de estrategias preventivas adaptadas, programas de salud y bienestar basados en evidencias científicas, medidas de flexibilidad laboral y una mejor identificación de los riesgos específicos de la salud de las mujeres puede contribuir a reducir el absentismo, favorecer la retención y atracción del talento y mejorar la competitividad empresarial. Asimismo, una mayor coordinación de las empresas, de los expertos de la Medicina del Trabajo y del Sistema Nacional de Salud puede generar eficiencias y ahorros, y por tanto, mejorar la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario.
Esta es una de las principales conclusiones de ‘Una nueva MIRADA en la salud laboral de la mujer’, el documento impulsado por la compañía farmacéutica Organon, la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) y el Instituto Español de Analistas, presentado en el Espacio Madrid Talento. El documento analiza las diferencias que afectan a las mujeres en materia de salud laboral y plantea propuestas y medidas para trasladarlas a la prevención, la práctica sanitaria y la gestión empresarial.
Las mujeres suponen el 51% de los partes de enfermedad profesional con baja y el 56% de aquellos que no generan baja. En total, en 2025 se notificaron 30.713 partes de enfermedad profesional, de los que 16.669 correspondieron a mujeres y 14.044 a hombres. Estos datos demuestran el potencial transformador de acciones concretas para mejorar la salud integral de las mujeres, partiendo de una nueva perspectiva para entender mejor sus diferencias.
Asimismo, este nuevo acercamiento puede ser muy positivo para reducir los efectos de las enfermedades que afectan en mayor medida a las mujeres en el trabajo, como la migraña o la depresión; o las que se manifiestan de forma diferente, como las cardiovasculares; y a las enfermedades y condiciones que les son propias, como la endometriosis o la menopausia.
La jornada se ha iniciado con la participación de Antonio Sánchez Díaz, director general de Planificación de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Madrid y responsable de Madrid Talento. A continuación, Fátima Báñez, presidenta de la Fundación CEOE y ex ministra de Empleo y Seguridad Social, ha ofrecido una charla magistral en la que ha abordado la evolución del mercado laboral y los cambios que han acompañado a la presencia de la mujer en el empleo. Durante su intervención, Báñez ha destacado que “el empleo es la mayor herramienta para luchar contra la desigualdad y el sustento real de nuestro modelo de bienestar”, y ha señalado como “la gran transformación histórica del mercado de trabajo” la incorporación masiva de la mujer, que las ha convertido en protagonistas del progreso y el desarrollo de España.
También, ha defendido que “la agenda de España debe ser la agenda del talento: atraerlo, motivarlo y fidelizarlo, contando con el talento en toda su diversidad”, y ha subrayado la importancia de disponer de información rigurosa sobre el mercado laboral para orientar tanto las decisiones empresariales como las de los gobiernos. “Hoy nos estamos jugando la organización del trabajo para incrementar la productividad y la competitividad. Y tenemos que hacerlo cuidando siempre de las personas”, ha concluido.
La primera mesa de debate ha analizado las principales conclusiones del informe desde las perspectivas sanitaria, empresarial y económica. Manuel Anxo Blanco, director ejecutivo de Asuntos Públicos, Acceso al Mercado y Comunicación de Organon España, ha situado el origen del proyecto en el propósito de Organon, mejorar la salud integral de las mujeres, y ha destacado la importancia de trasladar las evidencias sobre las diferencias de salud entre mujeres y hombres a acciones concretas: “Ya tenemos suficientes evidencias científicas, ahora hay que lograr cambios en la práctica clínica para obtener resultados tangibles. En el contexto de la salud laboral, si los médicos del trabajo adoptan esta visión y más empresas instauran políticas internas para mejorar la salud de sus empleadas, crecerán ambas, las mujeres y las empresas”.
Por su parte, la Dra. Lourdes Jiménez Bajo, médico del trabajo y vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT), ha puesto el foco en la necesidad de ampliar la mirada sobre la salud laboral de las mujeres más allá del embarazo y la maternidad y de reforzar la coordinación entre la medicina del trabajo, el sistema sanitario y las empresas.
El análisis se ha completado con la perspectiva económica de Francisco Uría, director de Análisis y Estudios del Instituto Español de Analistas, quien ha manifestado que, en los últimos años, se está produciendo un fuerte incremento de la población activa femenina en España, lo que constituye una noticia muy positiva: “Sería extremadamente conveniente remover todas las barreras que puedan dificultar la incorporación o la permanencia de las mujeres en ese mercado laboral, lo que tiene que venir acompañado de medidas de conciliación familiar y también de todas las cuestiones relacionadas con la salud de las mujeres”. De no adoptar las medidas necesarias, ha alertado Uría, podría haber efectos negativos en su incorporación y permanencia, entre otros el absentismo, el exceso de rotación o la falta de productividad.
Bajo el título De la evidencia a la acción. Propuestas para transformar la salud laboral de la mujer, la segunda mesa ha abordado cómo trasladar las conclusiones del informe a medidas concretas desde la medicina del trabajo, la gestión empresarial, la economía y el ámbito jurídico. La Dra. Pilar Fernández-Figares Vicioso, directora médica de Servicios Sanitarios del Grupo El Corte Inglés y miembro de la Junta Directiva de la AEEMT, ha destacado el papel de la formación y la sensibilización para incorporar la perspectiva de sexo y género a la práctica de la medicina del trabajo en las organizaciones, así como el valor de la prevención en términos de productividad, talento y sostenibilidad. “La evaluación y prevención de riesgos laborales se ha desarrollado históricamente utilizando como referencia estudios realizados con poblaciones masculinas, por lo que es el momento de actualizar las estrategias preventivas, e incluso generar nuevas evidencias científicas. Asimismo, es importante tener más en cuenta los riesgos presentes en sectores con elevada presencia femenina, como pueda ser la carga mental, el trabajo emocional, la bipedestación prolongada o la doble carga laboral y familiar”.
Desde el ámbito empresarial, Fernando Jiménez Ruiz, director de Recursos Humanos de Organon España, ha abordado la integración de la salud y el bienestar en las políticas internas y su impacto en la atracción y retención del talento. “Las diferencias de salud de las mujeres ya son ampliamente conocidas, por lo que lo importante es pasar a la acción. En Organon tenemos iniciativas enfocadas a mejorar la salud integral de las mujeres, como chequeos y analíticas específicas para ellas. También somos conscientes de cómo otros elementos impactan en la salud, como el estrés o el rol de ‘cuidadoras’ en su entorno, por lo que implantamos medidas que mejoran la flexibilidad, como nuestro modelo de trabajo híbrido, o la ampliación de los permisos retribuidos ante determinadas situaciones personales, familiares y del hogar, facilitando la conciliación y la corresponsabilidad. Nuestras encuestas internas demuestran que, con nuestro propósito y con estas y otras acciones, nuestros compañeros están orgullosos de trabajar en Organon, lo que sirve además de atracción de nuevos talentos”.
Por su parte, Inmaculada Domínguez Fabián, profesora titular de Economía Financiera de la Universidad de Extremadura, ha analizado el impacto económico de estas medidas sobre la productividad y los procesos de incapacidad temporal, tanto para las empresas como para la Seguridad Social: “Analizar y diseñar políticas que tengan en cuenta las diferencias de salud entre hombres y mujeres en el ámbito laboral supone una gran ventaja a nivel macroeconómico, puesto que reduciría tanto el gasto sanitario como el de las prestaciones generadas por las contingencias, tanto comunes como profesionales. Además, hay que tener en cuenta que, a mayor salud, se podrán tener carreras laborales de mayor duración y estabilidad, y ello hará también que el sistema de pensiones sea más contributivo. Si todo ello es importante para los trabajadores por cuenta ajena, especial análisis merecen las situaciones de los autónomos y autónomas y de las empleadas del hogar a la hora de promocionar la salud en el trabajo”.
El debate se ha completado con la perspectiva de la profesora Eva María Blázquez Agudo, catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Carlos III de Madrid, quien ha repasado la evolución del marco jurídico y los ámbitos en los que todavía existe margen para adaptar la protección a la realidad laboral de las mujeres. Esta experta ha afirmado que “todavía queda mucho camino en el ámbito de la prevención de riesgos con perspectiva de género, poniendo especial énfasis en la protección de la salud mental, la relación de las enfermedades con el trabajo y la especial situación de las mujeres con discapacidad".