
Por Juan García
12 de marzo de 2026Las agresiones a profesionales sanitarios mantienen una tendencia creciente que en 2025 aumentó un 8,74% respecto al año anterior hasta alcanzar las 18.563, según los datos que ha dado a conocer el Ministerio de Sanidad este jueves en su informe anual sobre este fenómeno. La gran mayoría de ellas (84,5%) fueron en forma de intimidación, insultos o amenazas, mientras que el 15,5% restante fueron agresiones físicas. En retrospectiva, este crecimiento global supone una ralentización en el ritmo de crecimiento interanual registrado en años anteriores, que venían en un ascenso disparado. No obstante, estas cifras dan cuenta de un fenómeno que no deja de crecer y que el año pasado dejó 2.877 actos de violencia física hacia los trabajadores del Sistema Nacional de Salud.
Desde el Ministerio apuntan que la mayor sensibilización sobre esta cuestión y la mejora en los sistemas de registro y comunicación de agresiones puede ser uno de los factores detrás de este crecimiento. No en vano, las cifras dejan una escasa cifra de denuncias (6%) y aún menor de sanciones administrativas aplicadas a los agresores (1%). Las datos recabados por Sanidad dan cuenta de que una de cada cuatro agresiones quedo impune sin aplicar ninguna medida para el agresor, mientras que no hay datos sobre el 48% de los casos. Entre las acciones más registradas la más frecuente fue la carta reprobatoria (16%), seguida del cambio de asignación del profesional o centro (5%).
En la presentación del informe, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha subrayado la necesidad de "avanzar en el reconocimiento de autoridad pública de los profesionales sanitarios". "Tenemos que tener muy claro que, cuando un profesional sanitario es agredido, el sistema tiene que hacerle sentir que está ahí de manera incondicional, que va a acompañarle, que va a protegerle y que va a poder garantizar seguir viviendo su vida en general, pero además su desempeño profesional de una manera segura y de una manera satisfactoria", ha apuntado a este respecto.
La Atención Primaria (AP) se lleva la peor parte en esta situación, con un 51% de las agresiones registradas, mientras que en asistencia hospitalaria se produjeron un 47%. Por categorías profesionales, el personal facultativo y el personal de enfermería continúan siendo los colectivos que registran un mayor número de agresiones, lo que se explica por su contacto directo y permanente con pacientes y acompañantes a lo largo del proceso asistencial.
Las agresiones se produjeron principalmente en consultas y espacios de atención directa al paciente, seguidos de áreas de hospitalización y servicios de urgencias, siendo los entornos donde se concentra la mayor parte de la interacción con los usuarios. En relación con estos espacios, siete de cada diez incidentes fueron presenciados por terceras personas, mientras que un 29% se produjeron sin testigos.
En cuanto al perfil del agredido, las mujeres concentran el 80% de estos incidentes que también se da con más frecuencia en los tramos de edad más jóvenes, siendo el de 25 a 35 años el que registra el mayor número de agresiones. Sanidad aclara que el claro predominio de las mujeres entre las víctimas guarda relación con la composición de las plantillas, donde ellas suponen el 76% del total de profesionales. El informe de Sanidad señala que uno de cada cuatro profesionales agredidos requirieron de asistencia sanitaria y un 12% de asesoramiento legal. La mayoría (50%) no requirieron atención de ninguna clase.
En la mayoría de los casos, la persona agresora es el propio usuario o paciente, que concentra el 71% de las agresiones notificadas, mientras que el 29% corresponde a familiares o acompañantes. Con un 57% de las agresiones, los hombres dominan entre el perfil del agresor.
Otra cifra llamativa es el número de agresores reincidentes, pues el 27% de quienes agredieron a un sanitario ya habían protagonizado incidentes previos. Para el Ministerio, esto "evidencia la existencia de un grupo de usuarios con conductas reiteradas de violencia hacia el personal sanitario".
Respecto a las causas de las agresiones, el informe señala que los motivos más frecuentes están relacionados con la atención recibida (29%), seguidos de las demandas del propio usuario o paciente (28%) y de aquellas asociadas al acto sanitario o administrativo realizado (15%). En comparación con 2024, estas tres categorías muestran un ligero descenso, lo que refleja una variación moderada en la distribución de los factores que desencadenan estos incidentes.
Las administraciones sanitarias continúan desarrollando protocolos de actuación, campañas de sensibilización y sistemas de registro de agresiones, con el objetivo de reforzar la prevención, mejorar la respuesta institucional y garantizar el apoyo a los profesionales afectados.
Ante el avance de este fenómeno, desde el sindicato CSIF han trasladado al Ministerio su "profunda preocupación" y han urgido a este departamento a "adoptar medidas estructurales que refuercen la seguridad" en los centros sanitarios. En esta línea, exigen que se apliquen medidas concretas, entre las que proponen establecer un régimen sancionador homogéneo en todo el país para aplicar multas económicas proporcionales a la gravedad de la agresión. Además, piden valorar la limitación temporal para los agresores de acceder al centro sanitario de los agredidos. También piden un refuerzo de la prevención de riesgos laborales a través de evaluaciones específicas de riesgo y diseño de protocolos para todo el personal; así como un aumento de la seguridad con un refuerzo de las plantillas para evitar el aislamiento del personal o la instalación de botones del pánico.
Por otro lado, reclaman establecer mecanismos de protección a las víctimas para ofrecerles asesoramiento psicológico de forma inmediata y defensa jurídica gratuita asumida por la Administración. En materia de concienciación, apuestan por promover una campaña de "Tolerancia cero" para hacer llegar a la población la importancia de esta problemática.