
Por Medicina Responsable
31 de julio de 2026La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) ha alertado del aumento de amenazas cibernéticas que afectan al ámbito sanitario, por lo que ha instado a continuar reforzando la protección de los datos de salud y aumentar la capacidad de respuesta de las organizaciones sanitarias.
La patronal sostiene su preocupación en los datos de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA), que indican que la sanidad ha sido el sector más afectado por incidentes significativos de ciberseguridad en Europa durante el periodo 2020-2023, el último para el que existe información.
En 2023 se notificaron 309 incidentes de ciberseguridad que afectaron a organizaciones sanitarias europeas. El 54% de los ataques registrados corresponden a ansomware o secuestro de datos, y los hospitales concentran el 42% de todos los ataques.
En el ámbito nacional, según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), durante 2025 se gestionaron 122.223 incidentes de ciberseguridad, un 26% más que el año anterior. "La tendencia es clara y no hay motivos para creer que pueda sufrir un cambio drástico. El sector debe estar preparado y trabaja a diario para ello", ha manifestado el presidente de ASPE, José Manuel Baltar.
Como ha recordado, un incidente grave de ciberseguridad en el entorno sanitario puede afectar al funcionamiento de sistemas clínicos, agendas quirúrgicas, laboratorios, plataformas diagnósticas, herramientas de imagen médica o procesos administrativos fundamentales para la atención diaria.
La transformación tecnológica de la sanidad privada, con la extensión de la historia clínica electrónica, las plataformas de telemedicina, la interoperabilidad de los sistemas, las herramientas de inteligencia artificial y los dispositivos conectados, aumenta la vulnerabilidad, lo que obliga a garantizar mecanismos de protección capaces de garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de unos datos especialmente sensibles, como son los sanitarios.
Asimismo, la entidad ha destacado el papel "decisivo" que tienen los profesionales sanitarios y no sanitarios en la prevención de riesgos y ha demandado su formación continua, concienciación y desarrollo de una cultura de seguridad sólida.
ASPE considera prioritario seguir avanzando en la implantación de modelos de gobernanza del dato; en la adaptación a los nuevos marcos regulatorios europeos y, en especial, a las nuevas exigencias derivadas de la directiva europea NIS2; en la colaboración entre organizaciones para compartir buenas prácticas; y en la aplicación de medidas de seguridad que permitan afrontar los riesgos asociados a un entorno cada vez más digitalizado e interconectado.
"La protección de los datos de salud y la seguridad de nuestros sistemas ya no pueden considerarse únicamente cuestiones técnicas o regulatorias. Son elementos esenciales para preservar la confianza de los pacientes y proteger uno de los activos más valiosos que gestionan las organizaciones sanitarias: la información de su salud", ha resaltado Baltar.