
Por Medicina Responsable
30 de octubre de 2026Un hombre de 35 años, identificado por las autoridades turcas como uno de los líderes de una organización criminal con base en Estambul, fue asesinado durante la madrugada del 29 de octubre en el Hospital Joan XXIII de Tarragona, donde permanecía ingresado tras sufrir un primer intento de asesinato dos semanas antes.
La víctima estaría vinculada a la organización criminal "10 Kardeşler" (Los Diez Hermanos), una banda asentada en Turquía a la que las autoridades atribuyen actividades relacionadas con el narcotráfico, el tráfico de armas y las extorsiones.
Los hechos ocurrieron cuando un individuo accedió al centro sanitario y se dirigió a la habitación de la quinta planta en la que descansaba el hombre. Una vez allí, le disparó en tres ocasiones con un arma de fuego con silenciador. La víctima se encontraba acompañada por su pareja sentimental cuando se produjo el ataque, que tuvo que ser atendida por los equipos sanitarios y finalmente quedó ingresada en el centro.
Los Mossos d'Esquadra ya trabajan en investigar el crimen para esclarecer quién está detrás del asesinato y determinar tanto la identidad del autor material como la de las personas que pudieron ordenar el ataque; aunque una de las principales hipótesis apunta a un ajuste de cuentas relacionado con los enfrentamientos entre organizaciones criminales rivales.
El asesinato del hospital se produjo trece días después de que el hombre sobreviviera a otro ataque en Salou. Fue el pasado 16 de octubre, cuando varios individuos abrieron fuego contra él en la calle Prat d'en Carbó, alcanzándole en las piernas con varios disparos. A consecuencia de las heridas, fue trasladado al Hospital Joan XXIII de Tarragona, donde ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Durante su estancia permaneció bajo vigilancia policial, ya que había trasladado a los profesionales sanitarios su temor a sufrir un nuevo atentado.
Sin embargo, dos días antes de su asesinato fue trasladado a una habitación de la planta de traumatología y la vigilancia policial se redujo. Según la información disponible, fue entonces cuando sus atacantes aprovecharon para acceder al hospital y acabar con su vida.
El presunto autor material del crimen accedió al centro sanitario con la cabeza cubierta por la capucha de una sudadera, un casco de bicicleta y una braga de cuello que le ocultaba el rostro. De hecho, las cámaras de seguridad del hospital registraron sus movimientos por las instalaciones: el individuo entró por la puerta del servicio de Urgencias y abandonó el edificio por la zona del almacén de basuras. Además, una vez en el exterior, huyó de las inmediaciones del centro hospitalario en un patinete eléctrico.
La investigación de los Mossos d'Esquadra continúa abierta para reconstruir los movimientos del atacante, identificar a los responsables y esclarecer las circunstancias de un crimen que podría estar relacionado con las disputas entre grupos criminales turcos.