
Por Medicina Responsable
15 de octubre de 2026"No hay dinero en el mundo que pague el daño que le han hecho a mi hijo". Con estas palabras, Andrea Téllez resume las consecuencias del parto que sufrió en 2019 en el Hospital de Sagunto (Valencia). Una sentencia ha reconocido a su familia una indemnización de 13,3 millones de euros, considerada la mayor por negligencia médica en España. Casi siete años después, Andrea relata a Informativos Telecinco cómo es su vida y la de Neizan, que necesita cuidados permanentes.
Andrea tenía 22 años cuando ingresó en el hospital tras un embarazo sin complicaciones. El parto se prolongó más de 40 horas y terminó en una cesárea de urgencia. Neizan nació en estado crítico tras sufrir una falta de oxígeno que le provocó lesiones cerebrales irreversibles. "Cuando me desperté de la anestesia de la cesárea, lo primero que hice fue preguntar por él y me dijeron que estaba bien", recuerda. Sin embargo, el pequeño había sido trasladado al Hospital Clínico de Valencia. Andrea asegura que no conoció la gravedad de su estado hasta verlo en la UCI, donde permaneció ingresado durante 35 días.
Actualmente, Neizan presenta parálisis cerebral grave, epilepsia, problemas de visión y dificultades para alimentarse. Tiene reconocido un 87% de discapacidad, no camina y necesita asistencia respiratoria, fisioterapia y logopedia. "Cada vez, los cuidados de Neizan se hacen más difíciles", explica su madre. Para trasladarlo deben cogerlo en brazos, una tarea cada vez más complicada conforme crece. La familia necesita una ayuda técnica para moverlo, un vehículo adaptado y una vivienda accesible, ya que actualmente reside en una casa de tres plantas.
Andrea trabaja los fines de semana en una pizzería y una gasolinera, mientras dedica el resto de la semana principalmente a sus hijos. Recibe una ayuda de 450 euros por cuidar de Neizan y asegura que las listas de espera dificultan el acceso a algunas de las terapias que necesita.
Aunque el pequeño no habla, Andrea describe cómo se comunica con él: "Se entera de todo, reconoce mi voz y me sigue con la mirada. Él se expresa así".
La indemnización pretende cubrir los tratamientos, apoyos y adaptaciones que Neizan necesitará durante toda su vida. Sin embargo, la familia solo ha recibido una cuarta parte de la cantidad reconocida judicialmente. "Yo preferiría que esté sano a percibir esa indemnización", afirma Andrea, que insiste en que ninguna compensación económica puede reparar lo sucedido.
Una cadena de errores durante el parto
La sentencia 79/2026, dictada el 26 de marzo por el Juzgado de Primera Instancia número 103 de Madrid, considera acreditada una asistencia sanitaria negligente. Según la información publicada sobre la resolución, se produjeron fallos en la vigilancia del bienestar fetal y en la interpretación de los registros, lo que impidió detectar y responder a tiempo a la hipoxia que sufría el bebé.
También se recoge que no se realizó una prueba indicada para comprobar su estado, que se intentó utilizar una ventosa antes de que hubiera descendido lo suficiente y que la cesárea se practicó con retraso.
La resolución, todavía recurrible, condena a las aseguradoras de las profesionales implicadas a pagar 6,1 millones de euros de indemnización principal, a los que se suman intereses de demora hasta alcanzar aproximadamente los 13,3 millones.
Para Andrea, esa cantidad representa la posibilidad de garantizar los cuidados de Neizan. Pero también recuerda las consecuencias de aquel parto en su propia vida: "No me puedo permitir el lujo de venirme abajo, porque toda mi fuerza va para mi hijo".