
Por Medicina Responsable
29 de octubre de 2026El pasado 18 de enero viajaba en uno de los trenes accidentados en Adamuz (Córdoba). Nueve meses después, el 28 de octubre, volvió a verse implicada en otro accidente ferroviario, esta vez en Urda (Toledo). Dos siniestros en menos de un año y una misma superviviente que, pese a lo ocurrido, necesita seguir utilizando el tren para trabajar.
Su historia salió a la luz a través de Carmen García, psicóloga voluntaria de Cruz Roja, quien relató el caso durante una intervención en En compañía, de Castilla-La Mancha Media. Desde el pabellón deportivo de Urda, habilitado para atender a los pasajeros y familiares afectados por el accidente, la profesional explicó que entre las personas atendidas se encontraba una mujer que también había sobrevivido al siniestro de Adamuz.
En el programa En boca de todos, de Cuatro, García ofreció más detalles sobre su estado emocional. Aunque la pasajera no presentaba lesiones físicas tras el accidente de Urda, se encontraba muy afectada por lo sucedido. "Está muy afectada y no ha querido intervenir por lo que está sucediendo. No tiene daño físico, pero emocionalmente está muy afectada", explicó la psicóloga, en referencia a su decisión de no hablar ante las cámaras.
A esta situación se suma una circunstancia especialmente difícil: la necesidad de continuar viajando en tren por motivos laborales.
El caso plantea una cuestión que trasciende la atención inmediata a las víctimas de un accidente ferroviario: el acompañamiento psicológico de los supervivientes cuando deben retomar su vida cotidiana, sus desplazamientos y sus obligaciones laborales.