
Por Luis del Val
17 de agosto de 2026El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta teme que haya una epidemia en la ciudad. ¿Por qué? Hay 5.000 ó 7000 personas que no se sabe dónde comen, pero se sospecha dónde descomen, porque jardines, plaza y afueras del centro, están sembradas de excrementos humanos. Esta observación le parece a doña Mónica García, ministra de Sanidad, que es debida a que el doctor Enrique Roviralta padece de xenofobia. Desgraciadamente el doctor no podrá ser tratado porque hasta los psiquiatras están colapsados.
Yo también padezco fobias. Tengo dos: la mentirafobia, que es una fobia intensa hacia los mentirosos y mentirosas, como doña Mónica García, y la Cobardefobia, que es una aversión clamorosa hacia los cobardes, como el delegado del Gobierno de Ceuta, don Miguel Ángel Perez Triano, que no avisó a su amigo el presidente del Gobierno, y se atrincheró en su despacho, sin dar la cara en las primeras horas de la invasión.
Con cobardías y mentiras no se arregla el problema de Ceuta. Al revés, se agrava, gracias a las mentiras y las cobardías de un conjunto de ignorantes, torpes, incapaces y sumisos, a no ser que se pretenda que una buena epidemia llegue a ahuyentar a los ceutíes y la ciudad se la podamos regalar al rey de Marruecos, aunque sea tapándonos la nariz.