logo_medicina
Síguenos
El Fonendo

Semana Santa

Compartir

Por Luis del Val

14 de abril de 2022

Cuando llegan estas fechas, me recuerdo de niño, y mis primeros encuentros con la muerte, el martirio, la salud y el dolor. Podríamos decir que la Semana Santa es para mayores, pero pertenezco a una generación en la que la muerte y el dolor no se escondían en la vida cotidiana, y convivíamos con los enfermos en casa, y nos acostumbrábamos a su evolución y, a veces, fatalmente, al momento en que la Medicina ya no podía hacer nada, y de la cama el enfermo pasaba de la cama al ataúd que entraba en la casa.

Siempre me impresionaron las tres caídas de Jesús, llevando la Cruz. El niño que yo era -con mucha salud y ninguna noción de Teología- no acababa de entender la fatiga que llega al desmayo, esa humana falta de fuerzas. Era más fácil de entender, en cambio, el martirio de la cruz, la evidencia desgarradora que te ponía, de repente, delante de las monstruosidades de la tortura. Y la sangre, la sangre provocada por las espinas que se deslizaban por el rostro, y la sangre que brotaba de las manos y los pies atravesados por clavos. Un poco antes de Semana Santa, casi todos los años, suelo acercarme al Museo Del Prado para ver el Cristo de Velázquez.

El pintor, que a tanto se atrevía, no se atrevió a pintar el dolor en el rostro de Cristo y usó el trucó de ocultarle la faz con los cabellos. Ya no era niño cuando lo descubrí, pero todas las semanas santas, aparte de su sentido religioso, me traen siempre esa mezcla de salud, muerte y tortura, mientras suena de fondo el ruido seco de los tambores.





Te puede interesar
noticia_relacionada
Se aprueba definitivamente la reforma de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación
noticia_relacionada
El calor afecta negativamente a la fertilidad masculina
noticia_relacionada
La Comisión Europa aprueba Tabrecta, para el tratamiento de cáncer de pulmón no microcítico