
Por Nuria Cordón
27 de marzo de 2026La dermocosmética que hoy se vende en farmacias tiene en muchos casos su origen en la formulación magistral. Esa es precisamente la historia de MartiDerm, una marca que nació del trabajo de un farmacéutico en Barcelona y que hoy se ha convertido en una referencia internacional del sector. Así lo explicó Elisa Suñer, asesora científica de la compañía, durante una entrevista concedida a Medicina Responsable en el marco de Infarma 2026.
Suñer recordó que el origen de la compañía se remonta a la farmacia fundada en 1952 por José Martí Tor, donde comenzaron a desarrollarse fórmulas dermatológicas personalizadas para los pacientes. Aquella actividad fue el germen del laboratorio que años después se consolidaría como MartiDerm. “MartiDerm nació en una farmacia y por eso estar aquí, rodeados de farmacéuticos, es como estar en casa”, señaló.
Desde sus inicios, la compañía apostó por un enfoque basado en la evidencia científica y la transparencia en las formulaciones. “Nuestros productos dicen lo que hacen y hacen lo que dicen”, afirmó Suñer, quien recordó que la marca apostó desde el principio por una cosmética científica respaldada por estudios cuando el sector aún estaba menos orientado a la investigación.
En el marco de Infarma, la compañía ha presentado además algunas de sus innovaciones recientes, entre ellas la renovación de sus ampollas —uno de los productos icónicos de la marca— y una nueva tecnología basada en exosomas biomiméticos destinada al tratamiento de la pigmentación cutánea. Suñer destacó también el papel del farmacéutico como guía del paciente en un entorno marcado por el exceso de información: “El farmacéutico debe ser ese asesor de confianza al que acudir para cuidarnos”.