
Por Santiago Melo
12 de agosto de 2026El síndrome de Asperger, actualmente incluido dentro del trastorno del espectro autista, se caracteriza por una forma diferente de percibir el entorno, interpretar las relaciones sociales y procesar determinados estímulos. Aunque no implica discapacidad intelectual, puede asociarse a dificultades en la comunicación no verbal, rigidez ante los cambios, intereses muy intensos o una elevada sensibilidad sensorial.
La doctora Gloria López Sobrino, neuróloga infantil del Hospital Ruber Internacional, insiste en la importancia de romper algunos de los estereotipos más extendidos. “El mito más frecuente es que las personas con Asperger no tienen empatía. No es cierto. Lo que ocurre es que les cuesta interpretar las señales emocionales, pero sienten con una gran intensidad”, explica.
La especialista también recuerda que pueden coexistir otras situaciones, como la ansiedad o el TDAH, por lo que una valoración adecuada y unos apoyos individualizados pueden marcar la diferencia en el bienestar de niños, adolescentes y adultos.