
Por Santiago Melo
13 de mayo de 2026La enfermedad del hígado graso suele avanzar sin dar síntomas y, en muchos casos, se detecta por casualidad tras una analítica alterada o una prueba de imagen. Aunque a veces se queda en una acumulación de grasa sin mayor repercusión, en otros pacientes puede acompañarse de inflamación y evolucionar hacia fibrosis (cicatrización), aumentando el riesgo de complicaciones a medio y largo plazo, especialmente cuando convive con obesidad, diabetes tipo 2 o alteraciones metabólicas.
En este contexto, los especialistas están incorporando cada vez más el FibroScan, una prueba no invasiva que permite medir la rigidez del hígado y también estimar la cantidad de grasa acumulada. El doctor Jon Ortiz Carrera, facultativo especialista en Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Valencia, explica que “es un método diagnóstico no invasivo que nos permite medir la rigidez del hígado” y que “cuando un hígado está sano, es elástico; cuando va enfermando se va haciendo cada vez más rígido”, algo que esta técnica ayuda a cuantificar sin necesidad de biopsia.
Además de facilitar el diagnóstico, el FibroScan permite monitorizar la evolución en el tiempo y ajustar el abordaje según los resultados. El doctor Ortiz Carrera destaca que, frente a métodos clásicos, “no hace falta pincharle, no hace falta anestesia y tiene los resultados en el mismo acto”, por lo que puede repetirse en función del caso para valorar cambios con el tratamiento o con las medidas de estilo de vida. En una enfermedad tan frecuente y silenciosa, contar con herramientas rápidas y seguras para medir el daño puede marcar la diferencia en la detección precoz y el seguimiento.