
Por Juan García, Luis Naranjo Mata
20 de mayo de 2026La insuficiencia cardiaca es una patología caracterizada por un bombeo ineficiente de la sangre desde el corazón que obstaculiza el suministro de oxígeno al resto del cuerpo. Aunque hay múltiples causas que provocan su aparición, las más frecuentes son los problemas coronarios, como la obstrucción arterial que produce la cardiopatía isquémica. El riesgo de aparición de esta afección aumenta con la edad, por lo que resulta esencial vigilar hábitos de vida y condiciones predisponentes. Muestra de ello son sus datos de prevalencia, que se sitúan entre un 1 y un 2% entre la población general, pero suben hasta un 10% entre los mayores de 70 años.
Como comenta el jefe de servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz (Quirónsalud), el doctor Roberto Martín Reyes, esta patología es, en muchos casos el "estadio terminal de muchas de las enfermedades cardiovasculares que se padecen a lo largo de la vida". El cardíologo destaca en este sentido el elevado nivel de seguimiento y de recursos sanitarios que demandan los pacientes, por presentar riesgo de ingreso. El pronóstico y el abordaje varía en función de la tipología, que puede ser con fracción de inyección reducida o preservada, pero en ambos casos resulta esencial detectarla precozmente para poder enlentecer su progresión.
Los nuevos métodos diagnósticos permiten identificar biomarcadores predictivos para intervenir antes de que aparezcan los primeros síntomas, como falta de aire, hinchazón o fatiga. En este sentido, la responsable de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca del citado hospital, la doctora Teresa Alvarado, ha destacado que las nuevas tecnologías han permitido pasar de una cardiología tradicionalmente muy "reactiva" a la enfermedad hacia una cardiología de precisión. "A día de hoy tenemos la fortuna de que no solo hay técnicas de electro, eco, radiografía, TAC, también contamos con marcadores analíticos como el ProBNP que son absolutamente esenciales en el diagnóstico precoz de la insuficiencia cardíaca", señala la doctora a este respecto.
La afectación va más allá del corazón y guarda una estrecha relación con otros órganos, especialmente el riñón. Por ello, es fundamental un abordaje integral, personalizado y multidisciplinar. Desde el punto de vista farmacológico, el reto es encontrar nuevas opciones terapéuticas específicas para cada tipo de paciente, especialmente en los perfiles que presentan resistencia o intolerancia a determinadas terapias.
La hipertensión, la diabetes, la obesidad o el colesterol elevado son factores de riesgo que el doctor Martín Reyes advierte, son "la antesala que debemos cuidar para no llegar a tener problemas". "Si tú a un paciente lo coges cuando tiene esa predisposición a tener insuficiencia cardíaca o ha tenido un ingreso, pero lo manejas adecuadamente en una unidad de insuficiencia cardíaca y evitas que tenga reingresos periódicos, ya le has cambiado su pronóstico vital.", concluye en este sentido.