
Por Virginia Delgado, Santiago Melo
27 de febrero de 2026En shock. Así se quedaron los padres de Álvaro cuando los médicos le diagnosticaron inmunodeficiencia combinada grave. Tenía solo dos meses y el pequeño tenía que luchar contra una enfermedad que, al impedirle generar linfocitos T (los glóbulos blancos esenciales del sistema inmunitario que protegen de virus y bacterias), podría llevarle a la muerte.
A pesar de la gravedad, nunca perdieron la esperanza. Desde el primer momento, supieron que su bebé se curaría. Y, así fue, un trasplante de cordón le salvó y con siete meses, y después de pasar su corta vida en el hospital, salió por la puerta sin rastro de la enfermedad.
Hoy, Álvaro tiene nueve años. Es un niño muy alegre, simpático y sociable, y un gran deportista. Cuando su madre le mira, no echa la vista atrás porque sabe que con él lo tiene todo. Pero pide una cosa: “más investigación centrada en las enfermedades de los niños”.