
Por Luis del Val
15 de septiembre de 2026No tenemos el cuerpo angélico y, por lo tanto, tenemos que comer para seguir viviendo. Lo ángeles no comen. Por si fuera poco, después de comer, el aparato intestinal se encarga de seleccionar y apartar los residuos. Hablar de ello es una especie de tabú, incluso en la consulta médica. Y la prueba es que decimos excremento, deposición, caca y diversos eufemismos.
De cada cinco españoles, uno tiene problemas en el funcionamiento de sus intestinos. Y eso sin exagerar, porque a todo el mundo le gusta comentar lo inteligente que es, pero muchos se resisten a confesar su lucha contra el estreñimiento.
Si te duele la cabeza, lo cuentas, sin ningún pudor, pero si vas por el tercer día sin haber evacuado, te parece de mal gusto. Es una paradoja que mientras aumenta la caca en la política, la economía, el comercio, y hasta en instituciones sociales, persista un pudor que pueda llevar a enfermedades graves.
Casi diez millones de españoles sufren en silencio casi a diario. Y, mientras la caca abunda en muchas actividades sociales y humanas, el estreñido calla, con una discreción exagerada y peligrosa.