
Por Luis del Val
14 de octubre de 2026A los médicos, parece que no les gusta trabajar en una cárcel. No es una suposición, sino que se constata cada vez que se producen convocatorias para ocupar plazas en los centros penitenciarios, porque sólo se cubren el diez por ciento de las solicitadas.
Naturalmente, la solución no es llevar a la cárcel a los médicos, debidamente esposados, pero el ministerio de Interior y el de Sanidad deberán reunirse algún día para analizar un problema que necesita alguna solución. No soy experto, pero puede que tenga que ver con las condiciones laborales que se ofrecen.