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Piojos: los pequeños enemigos que nos traen de cabeza

Según el SEFAC, la mitad de los niños españoles de entre 3 y 12 años tuvo piojos alguna vez en los tres años anteriores a la pandemia

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Piojos: los pequeños enemigos que nos traen de cabeza

Por Julia Porras

27 de septiembre de 2022

Los niños han vuelto a los colegios sin ninguna medida restrictiva tras casi tres años de pandemia. Y, con su vuelta, regresan los enemigos más temidos por los padres (y no es el precio de los libros, que también), sino unos seres vivos más pequeños y molestos: los piojos.

Durante estos dos últimos años y medio, gracias a las restricciones para luchas contra la Covid, la incidencia de la pediculosis se ha reducido considerablemente; pero con la supresión de las medidas de distanciamiento social es más que previsible que esta pesadilla vuelva a las cabezas de los niños. Y de los padres.

Según el IX Estudio Cinfa Salud: “Percepción y hábitos de los padres y madres españoles ante la pediculosis” realizado en 2019 y avalado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC), la mitad de los niños españoles de entre 3 y 12 años (50,7%) tuvo piojos alguna vez en los tres años anteriores a la pandemia. Como explica Julio Maset, médico de Cinfa, “ahora que las circunstancias sociales y sanitarias son las habituales de la época pre covid, la pediculosis o infestación del cuero cabelludo y pelo por piojos va a volver a constituir un problema de salud de alta incidencia en las aulas y hogares españoles, ya que es de esperar que los niños tengan de nuevo un comportamiento de mayor contacto entre ellos. Y ese contacto directo, cabeza con cabeza, es la principal vía de contagio de los piojos. De hecho, se trata de una de las afecciones más contagiosas, junto al resfriado, por lo que es lógico pensar que su propagación aumentará este curso”.

El estudio confirma, además, que la pediculosis es más frecuente en las niñas, ya que seis de cada diez, un 55,8%, tuvieron piojos en los tres años anteriores a la pandemia, frente a la mitad de los niños, un 47,5%. “Este hecho se explica porque el cabello largo supone una mayor superficie de transmisión para los parásitos, y porque entre las niñas son más habituales los juegos de cercanía y son más proclives a compartir artículos de pelo”, afirma Julio Maset.

El picor, signo de contagio más frecuente

Como aclara Ana Molinero, vicepresidenta 1ª de SEFAC, “aunque es muy molesto, el Pediculus Humanus Capitis o piojo humano de la cabeza no transmite enfermedades, por lo que no constituye un peligro para la salud. De hecho, la pediculosis no siempre produce síntomas. Si los hay, el más frecuente es el picor y la necesidad de rascarse, lo que puede llegar a provocar lesiones en el cuero cabelludo de los niños”.

De hecho, siete de cada diez familias, un 69,7%, detecta la pediculosis por el prurito o picor que tienen sus hijos en la cabeza; y seis de cada diez, un 63,4%, ven los piojos en el cabello de los pequeños.

Decálogo para padres y madres
Son muchas las dudas acerca de cómo acabar con los piojos cuando un niño los trae a casa. Según el estudio de Cinfa, solo el 17% de las familias que aplican un tratamiento pediculicida lo hace correctamente, porque en su mayoría no aplican el conjunto de medidas completo para garantizar su efectividad.

La fuente de consulta más habitual para las familias es el farmacéutico, al que consultan un 58,2% de las familias, seguida de Internet, al que acuden un 35,7% de los afectados en busca de remedios contra estos parásitos. Pero ¿Cómo se puede realmente acabar con los piojos de una vez por todas?

Estas son los diez pasos que hay que dar:

1.   Conocer bien al enemigo. Lo primero es desterrar los falsos mitos en torno a ellos. Son insectos parasitarios que no vuelan ni saltan, sino que se desplazan rápidamente de un pelo a otro, lo que explica su gran capacidad de contagio por contacto entre cabezas. También hay que recordar que su presencia no está relacionada con una higiene deficiente, sino que puede afectar a cualquier persona de cualquier estrato social o económico.

2.   Revisar el cabello de los niños con una lendrera regularmente, usar repelente y explicarles la necesidad de evitar el contacto de cabeza con cabeza y de intercambiar prendas u objetos personales que hayan podido estar en contacto con el pelo.

3.   Hay que aprender a pasar la lendrera correctamente. Se trata de una herramienta muy eficaz, tanto para diagnosticar como para eliminar los parásitos, pero su uso requiere ser sistemático, ya que ha de pasarse mechón a mechón y de abajo arriba, haciendo especial hincapié en la nuca y detrás de las orejas, así como en la zona del cabello a tres o cuatro milímetros de la raíz.

4.   Si se confirma que hay piojos, hay que avisar al colegio. Uno de cada diez progenitores de nuestro país no avisa al colegio cuando sus hijos tienen piojos, a pesar de que siempre debe hacerse. Una advertencia a tiempo puede evitar que otros niños se infesten y el ciclo vuelva a comenzar.

5.   Elegir el tratamiento adecuado. Acudir a la farmacia para conseguir un tratamiento pediculicida. Si la revisión con lendrera no ha confirmado la infestación, recurrir a un repelente, pero nunca a un pediculicida.

6.   No confiar en tratamientos caseros. Por una parte, la eficacia pediculicida de sustancias como la mayonesa, el aceite de oliva, la mantequilla o la vaselina es nula o no está demostrada. Por otra, otros remedios como el alcohol o el queroseno, además de irritar el cuero cabelludo, son tóxicos, inflamables y, por tanto, peligrosos. En el caso del vinagre, puede ayudar a despegar las liendres, pero por sí solo no es capaz de matar al piojo y, en concentraciones altas, también puede irritar el cuero cabelludo.

7.   Seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante cuando se use el pediculicida. Una vez aplicado sobre el cabello seco, pasar la lendrera para retirar los piojos muertos y las liendres y, después, lavar la cabeza con el champú habitual y aclarar.

8.   No utilizar secadores. Tras el aclarado, hay que dejar que el pelo se seque al aire libre, nunca con secador, ya que el calor inactiva el efecto insecticida residual del producto y este pierde eficacia.

9.   Extremar la higiene en casa. Cuando alguien en casa ha tenido piojos, los peines o cepillos deben ser lavados con pediculicidas o hervidos en agua. La ropa -incluida la de cama- y las toallas u otras prendas que haya usado la persona con piojos durante los dos días anteriores se han de lavar con agua caliente (60ºC). Lo que no pueda limpiarse o lavarse adecuadamente, se debe guardar en una bolsa de plástico sellada durante al menos una semana. También ha de pasarse el aspirador por el suelo y los muebles.

10.  No hay que bajar la guardia en los días posteriores. Durante las dos semanas siguientes al tratamiento pediculicida, hay que volver a revisar con la lendrera la cabeza del niño. Si a los siete días se siguen detectando piojos o liendres, será necesario reaplicar el pediculicida.



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